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lunes, 4 de enero de 2016

APRENDIZAJE DESDE LA EXPERIENCIA

     Dándole vueltas a la necesidad de motivar a los estudiantes está claro que hay una serie de factores fundamentales. Recordamos:
  • Que el estudiante encuentre atractivo el contenido y que lo pueda relacionar con la realidad. Si el estudiante encuentra útil el trabajo que está realizando, se siente más motivado.
  • Que el alumno pueda elegir lo que quiere aprender. A pesar de que respetamos los contenidos curriculares, se pueden buscar formas de presentarlos o maneras de trabajarlos y aprenderlos muy diversas. Así dejamos que el estudiante elija la que más le conviene o le agrada.
  • Esto nos lleva a la responsabilidad, porque si el alumno elige, se responsabiliza de aquello que él ha decidido y también se siente más motivado.
  • Que el contenido se ajuste a sus capacidades, pero, además, que suponga un reto personal ayuda a que el estudiante ponga toda la carne en el asador.
  • Que el contenido esté dividido en fases que se van superando hace que el alumno lo vea como algo asequible y según va superando escalones aumenta su autoestima y las emociones positivas lo animan a ser persistente para conseguir el objetivo final.
  • Que el alumno pueda aplicar su creatividad consigue igualmente esas emociones positivas sin las cuales no existe la motivación.
     (Sobre negociación en el aula, escucha activa, emociones positivas para conseguir la motivación en el aula puedes leer más en este enlace: Claves para la tarea de educar).
    En este sentido el Aprendizaje Basado en Proyectos, el Aprendizaje Basado en Problemas y el Aprendizaje Basado en Retos son fórmulas que se recogen todos los puntos anteriores y obligan al estudiante a pasar a la acción. Aprenden haciendo.
     El Observatorio de Innovación educativa del Tecnológico de Monterrey en sus reportes Edu Trends realiza un análisis exhaustivo de estos procedimientos del que extraemos la siguiente tabla comparativa:


     Ahora esperamos vuestras opiniones. Experiencias hay varias muy interesantes. Os invitamos a que veáis algunas sobre el Aprendizaje Basado en Proyectos en este enlace. En la misma línea encontramos los proyectos específicos con TIC como el de Realidad Aumentada sobre el que podéis leer más aquí.

martes, 1 de diciembre de 2015

INTELIGENCIAS MÚLTIPLES. IMPLICACIONES EN LA EDUCACIÓN

     ¿Es el tema de las Inteligencias Múltiples una moda? ¿Tiene alguna utilidad en las aulas? ¿Y para los padres? ¿Qué hay que saber?
     Creemos que, como tantas otras aportaciones de la Psicología y la Neurociencia, es una teoría que merece la pena tener en cuenta. ¿Por qué? Porque, entre otras cosas, parte de la diferencia, que e intrínseca a cada persona; del respeto a esa diferencia; de la igualdad de consideración a cada persona diferente, y los resultados son la motivación y, por ende, el aprendizaje más efectivo
     ¿Cómo hacemos? Podemos empezar por entender a qué nos referimos cuando hablamos de Inteligencias Múltiples y seguir unas sencillas pautas lógicas.

DEFINICIÓN DE INTELIGENCIA PARA HOWARD GARDNER

     “Una inteligencia implica la habilidad necesaria para resolver problemas o para elaborar productos que son de importancia en un contexto cultural o en una comunidad determinada.”
     De ahí se deduce que “la competencia cognitiva del hombre queda mejor descrita en términos de un conjunto de habilidades, talentos o capacidades mentales que denominaremos «inteligencias»”. 

     “Todos los individuos normales poseen cada una de estas capacidades en un cierto grado; los individuos difieren en el grado de capacidad y en la naturaleza de la combinación de estas capacidades”.
     Así pues, cada ser es único y puede y debe desarrollar sus mejores talentos; pero también, determinar las debilidades nos puede ayudar a tomar medidas para compensarlas.
   

     INTELIGENCIAS:

1.      Inteligencia musical
2.      Inteligencia cinético-corporal
3.      Inteligencia lógico-matemática
4.      Inteligencia lingüística
5.      Inteligencia espacial
6.      Inteligencia interpersonal
7.      Inteligencia intrapersonal

     A las que se añade 

8. Inteligencia naturalista

IMPLICACIONES

*      Cada inteligencia es un potencial biológico en bruto.
*      Cada inteligencia puede subdividirse o puede ajustarse la lista si se describen capacidades que cumplan los requisitos para ser consideradas como tales.
*      Las inteligencias trabajan juntas para resolver problemas y para alcanzar diversos fines culturales: vocaciones, aficiones y similares. De hecho, algunas investigaciones (Proyecto Spectrum) demuestran que la ventaja de un individuo en un área se puede utilizar para mejorar los resultados en otra.
*      No todo el mundo tiene los mismos intereses ni aprende de la misma manera, por tanto:
o   Hay que individualizar la educación, lo que se enseña, puesto que en nuestros días nadie puede aprender todo lo que hay para aprender.
o   Lo que consideremos lo suficientemente importante para que lo aprenda todo el mundo, debe enseñarse de formas diversas para que llegue a todos.
*      La educación debería tener como objetivo desarrollar las inteligencias y ayudar a la gente a alcanzar los fines vocacionales y aficiones que se adecuen a su particular espectro de inteligencias.
*      El Proyecto Spectrum también ha demostrado que los niños muestran modos de trabajar positivos —motivado, confiado, concentrado— en sus áreas fuertes, mientras que los resultados flojos se caracterizan por modos del tipo “distraído”, “impulsivo” o “reticente”. 
*   Igualmente, ese Proyecto, hace ver que los niños con más puntos débiles muestran menos actitudes tentativas o experimentadoras.
* Al sentirse confiados en las tareas para las que tienen mejores aptitudes, los alumnos consiguen mejorar su autoestima y sentirse más motivados para seguir aprendiendo. Además, podemos mostrarles cómo utilizar esas aptitudes o la concentración que alcanzan en aquellas áreas en las que encuentren alguna dificultad.

Conozcamos a nuestros alumnos, a nuestros hijos y veamos cómo podemos ayudarles a encontrar su camino y a dar lo mejor de sí mismos.

domingo, 22 de noviembre de 2015

CÓMO TRABAJAR LA METACOGNICIÓN DEL ESTUDIANTE

    En el camino hacia la autonomía del estudiante, algunos de los pasos que tiene que dar están ligados a la metacognición, a saber: la capacidad de autorregular el aprendizaje.
     El profesor Carles Dorado de la Universidad Autónoma de Barcelona en el artículo "Aprender a aprender. Estrategias y técnicas" explica que la metacognición implica dos dimensiones:
  1. Conocimiento sobre la propia cognición, es decir, tomar conciencia del funcionamiento de nuestra manera de aprender y comprender los factores que explican nuestros resultados positivos o negativos.
  2. Regulación y control de las actividades que el alumno realiza durante su aprendizaje (planificación, control del proceso intelectual y evaluación de resultados).
     También expone que en el niño surge antes la regulación y el control ejecutivo porque están relacionados con la situación y la actividad concreta. Tanto en esta tarea como en la toma de conciencia más abstracta sobre las fortalezas, limitaciones, estilo de aprendizaje, etc., es el docente el que puede ayudar al alumno a reconocerse (Brunner lo denomina "préstamo de conciencia").
     Las técnicas del coaching educativo son especialmente adecuadas para favorecer esta metacognición puesto que se basan en las preguntas que hacen que sea el propio alumno el que encuentre la manera de hacer las cosas, que aprenda de sus errores, que modifique su estrategia cuando sea necesario y que se mantenga motivado para conseguir terminar la tarea de una manera adecuada.
     En este sentido, podemos hacerles preguntas sobre el conocimiento, el proceso, preguntas precisas o abiertas, encaminadas a elegir estrategias alternativas, que obliguen a razonar, a comprobar hipótesis, a generalizar, cuestiones para estimular la reflexión y controlar la impulsividad o sobre actitudes. Un nutrido ejemplo de preguntas concretas lo podéis encontrar en Wiki en clave de TIC. Aquí solo extraemos algunas:
  • ¿Qué conozco del tema? ¿Cómo puedo relacionar esta información?
  • ¿Qué pasos debo seguir para...? ¿En qué parte requerí más tiempo? ¿Qué estrategias he utilizado para resolverlo?
  • ¿Hay otras maneras de resolverlo? ¿Puedes discutir la respuesta con un compañero? ¿Es lógico lo que afirmas?
  • ¿Qué sucedería si en lugar de este dato utilizaras este otro? ¿Quieres volver a probar?
  • ¿Qué criterios hemos utilizado para...? ¿Qué hacemos cuando (definimos, clasificamos, comparamos...)?
  • ¿Quieres repetir lo que has dicho? ¿A qué se debió tu equivocación?
  • ¿En qué soy sistemático? ¿Cuánto interés tengo en la tarea? ¿Colaboro? ¿Cómo puedo superarme?
     Desde este blog, queremos simplificar un poco la tarea y ofreceros una imagen para que podáis trabajar desde clase o desde casa


     Debemos desarrollar cada uno de los pasos con nuestros alumnos. Como sugerencia, se puede vincular a un trabajo o tema concreto e ir desglosando cada etapa:
  • La planificación tiene que ver con lo que sabemos del tema, el tiempo que vamos a dedicar a cada aspecto, cómo vamos a repartir los apartados...
  • Actuar implica ponerse a trabajar: dirigir la atención, buscar, seleccionar información, hacerla propia, relacionarla...
  • Se tiene que conseguir la constancia y, para ello, se puede dividir el trabajo en submetas, ver en qué se puede mejorar, modificar las estrategias que no funcionen o prever dificultades que llegarán.
  • Para evaluar hay que ser consciente de si el trabajo que se está haciendo cumple con el propósito que tiene; ello implica que se pueda relacionar la información nueva con la que ya tenemos, almacenar el conocimiento y utilizar las estrategias aprendidas en otros contextos.
     ¿Qué conseguimos con esto? Estudiantes más autónomos, seguros, responsables y creativos. Con ello favorecemos la experimentación de emociones positivas que revierten en la motivación para nuevos aprendizajes, además del conocimiento de las técnicas y estrategias con las que lo van a conseguir.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

GAMIFICACIÓN

    En otras entradas ya hemos mencionado la gamificación o ludificación como recurso motivador en el aula ("¿Qué hacemos los primeros días de clase?"). Ahora queremos ir un poco más allá con algunas consideraciones, indicaciones y ejemplos que os puedan servir para ponerla en práctica.
     No se trata de añadir trabajo para el profesor, más bien al contrario, con la gamificación los que más trabajan son los alumnos y, además, contentos. Tampoco se trata de quitar horas al temario que tenemos que impartir, sino que el objetivo es que aprendan ese temario que tenemos programado. Ni siquiera hay que ser un experto en nuevas tecnologías, porque lo podemos hacer tan tecnológico como queramos o podamos, acorde a nuestros conocimientos o recursos en el centro en el que trabajemos ¿Os apuntáis?

     RECURSOS PARA GAMIFICAR EL AULA

     Lo primero que debemos hacer para que este recurso sea realmente útil es plantearnos qué objetivos queremos conseguir, cuándo lo vamos a llevar a cabo, de qué material disponemos, si solo vamos a trabajar una unidad un bloque o pretendemos que todo el curso siga esta pauta. Además, tenemos que contar con los alumnos a los que nos dirigimos para adecuar el juego a la edad y para que ellos participen en su creación.
     En la siguiente infografía que aparece en www.aulaplaneta.com observamos el proceso completo:

     Si disponemos de recursos tecnológicos en el aula o centro en que trabajamos, existen varias plataformas de las que nos podemos servir para crear nuestros propios juegos en clase con los alumnos. En este enlace de Canal TIC se ofrecen algunas de ellas.
     Si, por el contrario, nuestra aula no dispone de material tecnológico, no tenemos que renunciar a jugar en ella, solo se trata de ser un poco más creativos e implicar a los alumnos en la aportación de ideas. Fomentaremos su imaginación, cosa que no les falta, y su responsabilidad, por lo que se implicarán más en el desarrollo de la actividad que si se la propusiéramos ya cerrada.
     Podemos crear situaciones de trabajo individual o cooperativo. Con la gamificación también podemos aprovechar para la integración de alumnos con necesidades educativas especiales y puede ser un buen momento educativo para la inclusión. Y no solo eso, sino que se pueden aprovechar las diferentes fortalezas de cada alumno (inteligencias) para resolver diferentes partes del juego creado.

BENEFICIOS DE LA GAMIFICACIÓN DEL AULA

  • Estimula la corteza prefrontal del cerebro, por tanto, la cognición, que es tanto como decir que conseguiremos mejores mecanismos de toma de decisiones.
  • Estimula el crecimiento neuronal de la amígdala, lo que significa que se trabajan las emociones y se estimula la madurez.
  • Estimula la creatividad.
  • Mejora la capacidad de aprendizaje (a través de la estimulación de la cognición y de las emociones positivas).
  • Nos da un propósito y un dominio del tema que son dos factores de motivación.
  • Favorece la inclusión de todos los alumnos.
  • Lleva al autoconocimiento y a la reflexión.
     Jugar puede ser una manera seria de tomarse el aprendizaje.

domingo, 18 de octubre de 2015

PLANIFICACIÓN DEL ESTUDIO

     Si nuestros alumnos o hijos todavía no han confeccionado una planificación semanal para el curso, quizá ya va siendo hora de animarles a hacerlo. Ahora ya han empezado las extraescolares y ya van apareciendo los primeros parciales, controles, pruebas del trimestre que, a veces, les pillan despistados. Para evitar ir "apagando fuegos" es importante crear una buena planificación. 
     Los neurólogos (Tirapu et alii) consideran la planificación y organización de metas una de las ocho funciones ejecutivas básicas de nuestra mente. Para conseguir cualquier objetivo es fundamental tener una buena planificación. 
     VENTAJAS DE PLANIFICAR EL ESTUDIO:
  1. Se hacen explícitos los objetivos que se persiguen y se organizan, es decir, se prioriza.
  2. Se genera una rutina que aporta seguridad a los niños y adolescentes.
  3. La rutina crea hábito de estudio. Un hábito es una segunda naturaleza, por lo que las capacidades que un estudiante creía no poseer por sus características personales, se pueden adquirir a fuerza de empeñarse.
  4. Fomenta la responsabilidad y la autonomía.
  5. Cuando está bien planteada es motivadora porque no solo se reflejan en la planificación las actividades de estudio, sino también sus extraescolares o su tiempo de ocio dedicado a aquello que más les gusta. Saben que cuando acaben uno de los trabajos obligatorios-cumplan uno de sus objetivos- pueden dedicarse a lo que elijan.
  6. Plantearse objetivos y cumplirlos mejora la autoestima. Este hecho produce un efecto en espiral en el aprendizaje: cuanto más se aprende más crece la autoestima, cuanto más crece la autoestima más se aprende.
  7. Se convierten en observadores de su evolución -metacognición- y aprenden a organizarse en función de sus necesidades.
  8. Llevar al día el estudio reduce el estrés y evita bloqueos y conflictos.
  9. El estudiante se convierte en proactivo. Es capaz de anticipar los problemas que se le van a plantear y buscar soluciones.

     ¿Cómo podemos ayudar a que los estudiantes realicen una buena planificación?

  • La planificación debe ser personal e intransferible, con lo cual, cada estudiante debe realizar la suya, no la podemos hacer por ellos. Nosotros solo podemos animarlos a hacerla bien, explicarles sus ventajas, sentarnos con ellos y ayudarlos.
  • Para motivarlos a confeccionar su planificación y que no la vean como otra tarea aburrida podemos proponerles que elijan el formato que prefieran, el lugar donde la van a ubicar, si la van a adornar, si quieren que nuestra ayuda... 
  • Si ayudamos o supervisamos, no podemos intervenir demasiado puesto que ellos son los que tienen que planificarse y comprometerse con su organización y prioridades. Podemos hacer sugerencias de mejora pero han de saber que la última decisión es suya. Pueden hacer la planificación como quieran, pero han de cumplirla.
  • Se ha de tener en cuenta la edad del estudiante y el estilo de aprendizaje. Un niño de 7 años no se puede plantear pasarse cuatro horas seguidas estudiando al día, pero tampoco es realista que lo haga un estudiante de más edad con dificultades de atención, por ejemplo.
  • La planificación ha de ser flexible; si no funciona, se modifica.
  • También debe ser realista y reflejar, como ya hemos dicho, todas las tareas o actividades que no tengan que ver con el estudio propiamente dicho. Los objetivos de los estudiantes no son solamente aprobar una asignatura, sacar el curso o terminar una carrera, sino que tienen otras aficiones y facetas que han de cuidar porque les completan.
  • Si encuentran dificultades para plasmar una planificación a priori, les podemos sugerir que dejen un tiempo para "¿Qué he aprendido hoy?", "¿Qué tareas tengo que hacer?" y "¿Sobre qué me hablarán mañana?". Son espacios de tiempo básicos para repasar lo visto, hacer los ejercicios o trabajos que les han mandado en clase y hacerse una idea de lo que van a trabajar el día siguiente.
  • En cuanto a los formatos de planificación, algunos estudiantes prefieren confeccionar ellos mismos sus cuadrantes y decorarlos a su gusto, o no. 
      • Se puede utilizar un folio, papel cuadriculado, una cartulina o utilizar algún programa de ordenador.
      • Utilizar diferentes colores puede servir para distinguir actividades al primer golpe de vista.
      • También pueden optar por iconos que dibujen ellos mismos o que peguen.
      • Es interesante dejar espacio para imprevistos o colgar de la planificación un taco de notas autoadhesivas de colores para incluirlos.
      • Por supuesto, les podemos dar todo tipo de ideas que se nos ocurran como que escriban frases motivadoras o que copien citas que les gusten para aumentar el atractivo de la planificación.
      • Si el estudiante no tiene ganas de realizar este trabajo, puede comprar cuadrantes preparados o hacer una búsqueda simple en Internet e imprimirse la que más le convenga.

     Podéis tener una visión más general sobre la motivación para el estudio y el aprovechamiento del tiempo en una entrada anterior de este blog: "Así ayudamos a nuestros hijos a estudiar".
    Las posibilidades son múltiples. ¿Nos cuentas tus estrategias?

lunes, 12 de octubre de 2015

RESPONSABILIDAD

     El Diccionario de la RAE define a la persona responsable como aquella que "pone atención en lo que hace o decide". Todos los padres y docentes pretendemos conseguir que nuestros hijos y alumnos actúen de esa manera; sin embargo, a veces, no les damos ocasión y si se la damos y se equivocan o les sale mal aquello que emprendieron con responsabilidad, les reprochamos su fallo. Volvamos a la definición y observemos que no dice que aunque alguien ponga atención en lo que hace o decide, ello tenga que salir bien necesariamente. De hecho, cuando nosotros, los adultos, hacemos cosas con atención y decidimos previa reflexión, tampoco tenemos el éxito garantizado, también nos equivocamos. En esos momentos necesitamos más comprensión porque es más difícil de asumir un fallo cuando creemos que hemos hecho las cosas como debíamos y sentimos la tentación de no volver a esforzarnos.

     ¿Cuáles son las claves para que nuestros hijos y alumnos se comporten de forma responsable?

  • Autonomía. Si queremos que nuestros hijos hagan cosas por sí mismos, les tenemos que dejar hacerlas. Por supuesto, tendremos en cuenta su edad y sus capacidades. Podemos empezar con fomentar la responsabilidad con sus cosas (juguetes, material del colegio, ropa, habitación...) y hacerla extensiva a la colaboración en tareas en casa. Desde pequeños les podemos permitir que tomen pequeñas decisiones y asuman sus consecuencias naturales, así verán la importancia de prestar atención a lo que hacen y deciden. Serán responsables.
  • Confianza. Es absolutamente necesario que sepan que confiamos en ellos. Cuando les hemos explicado lo que está bien y lo que está mal es muy efectivo decirles que sabemos que elegirán correctamente porque son dignos de confianza, inteligentes y buenos. Así saben que eso es lo que esperamos de ellos y se esforzarán en seguir ese camino. Cuando fallen, les escucharemos, les explicaremos nuestro punto de vista, la necesidad de que asuman ellos las consecuencias de sus actos y nuestra confianza en que la próxima vez lo harán mejor, además de ofrecer nuestra ayuda si la necesitan. Confiarán en los adultos y en ellos mismos y serán responsables.
  • Apoyo. Nuestra presencia siempre es necesaria aunque les dejemos cierta soltura. Tanto para mayores como para pequeños es básico, también para su confianza y seguridad, saber que nosotros les apoyamos. Les explicaremos que el hecho de que les pongamos límites no significa que no los apoyemos, más bien al contrario, somos sus aliados. En la relación entre padres o docentes y niños o adolescentes, puede ocurrir que se tenga la sensación de estar compitiendo a ver quién puede más, hay que evitarla porque por no ceder pueden hacer algo que realmente no es lo que quieren hacer. Es mucho más eficaz la colaboración que el enfrentamiento. Y serán responsables.
  • Reflexión. Desde que son pequeños se puede fomentar la capacidad de reflexión a través de cuestiones. Podemos animar a que nos den ellos las soluciones a los problemas que se les presentan. Cuando se trata de ellos, sus límites, suele funcionar muy bien invitarlos a que se pongan en el lugar de quien sufre las consecuencias de lo que ellos han hecho mal (se puede utilizar un cuento o una anécdota); son frecuencia ellos son más duros que nosotros consigo mismos. Además, les enseñamos a ser empáticos y serán responsables.
  • Ejemplo. Ya hemos tratado en otra ocasión la importancia de ser un buen ejemplo para nuestros hijos o alumnos (puedes leer la entrada "Un buen ejemplo"). Ellos aprenden por imitación y muy pronto se dan cuenta de las contradicciones entre lo que les decimos y lo que nosotros hacemos. Les tenemos que explicar que no somos infalibles, pero que nos esforzamos cada día en hacer las cosas lo mejor que sabemos, que somos constantes, que asumimos las consecuencias de nuestros actos... Serán responsables.
  • Reconocimiento. La mejor manera de conseguir que nuestros hijos y alumnos repitan algo que han hecho bien es reconocérselo. En muchas ocasiones solo nos fijamos en las malas conductas, en aquello que queremos corregir. Si esa es la manera que tienen de llamar nuestra atención, repetirán las malas conductas. También los adolescentes necesitan que les alabemos y reconozcamos aquello que hacen bien, de manera que vean con claridad cuál es el camino que hay que seguir. Ellos y los que están alrededor deben tener claro que la manera de acercarse a nosotros y conseguir nuestra atención positiva es haciendo las cosas bien. Si sus buenos actos no tienen ningún reconocimiento, dejarán de hacerlos. Educaremos en positivo y serán responsables.
Areté Educación


     Espero que encontréis utilidad en estas palabras y no dejéis de comentarnos vuestra visión, experiencia o vuestras dudas.

jueves, 1 de octubre de 2015

UN BUEN EJEMPLO

     Hace tiempo leí en un periódico un artículo sobre educación -cuyo autor, desgraciadamente, no recuerdo- que me hizo reflexionar. El artículo venía a decir que en estas cuestiones, los agentes nos culpábamos unos a otros de las carencias de la educación en nuestro país y, de este modo, dejábamos de asumir nuestra parte de responsabilidad, cosa que, evidentemente, empeora la situación. La sociedad culpa a los profesores, a los padres y a la administración; los profesores a los padres, a la administración y a los alumnos; los padres a los profesores y a la administración; los alumnos a los profesores, a los padres y a la sociedad. 
     Educar es una tarea de todos, no olvidemos el dicho: 
para educar a un niño hace falta toda la tribu.
     Todos conformamos la sociedad en que vivimos, que elige a las personas que crean las leyes educativas y gestionan la administración. Todos acompañamos o somos padres y, unos cuantos, tenemos responsabilidades docentes directas. Todos hacemos cosas estupendas y todos nos equivocamos. Pero tenemos que reivindicar la consciencia y la coherencia en nuestros actos. 
     En una reciente ponencia del periodista Carles Capdevila, habla, entre otros y con su sentido del humor tan necesario y reconfortante, del sentido del deber. Es ese sentido el que nos hace ser un buen ejemplo.
     No se trata solo de los padres, que son una parte fundamental en la configuración de la personalidad de sus hijos, sino también del resto de la sociedad. Podemos hacer que los niños y adolescentes que están creciendo se empapen de los grandes valores que deseamos y buscamos para nuestra sociedad empezando, a veces, con acciones muy pequeñas.
     Y es que se me ha ocurrido escribir esta entrada por una de esas cosas maravillosas que ocurren en las aulas. Ayer por la mañana, al entrar en una de mis clases de 1º de ESO, me agaché a recoger un papel que había en el suelo. Acto seguido, uno de los alumnos de primera fila se apresuró a tirar a la papelera un pañuelo que había al lado de su mesa. Yo solo comenté "¡Ah! Ya veo que realmente os gusta estar en un aula limpia". Todos miraron a su alrededor y algunos recogieron los papelitos que quedaban -por supuesto, muchos comentaron que no eran suyos, a lo que respondí que más valor tenía así su acción-. No le di más importancia, de hecho, lo olvidé, hasta esta misma mañana. Nada más cruzar el umbral de la puerta, ilusionados, me han hecho notar lo limpia que tenían la clase. Me han sacado una gran sonrisa y los he felicitado encarecidamente para que el reconocimiento de su buena acción sirva de motivación para mantenerla.
     Sabemos que esto no siempre ocurre así y no tiene siempre por qué funcionar. Sin embargo, el ejemplo es un arma poderorísima que va calando de forma lenta pero segura. Cuáles son las claves para que funcione:
  • Explicar la acción que queremos que sea copiada solo si es necesario y solo en positivo, sin culpabilizar a quien todavía no ha adquirido el hábito y sin personalizar. Si alguien, especialmente los niños y los adolescentes, se sienten ridiculizados, conseguiremos el efecto contrario.
  • Repetir la acción correcta siempre. Si damos mensajes contradictorios, no surtirá ningún efecto y, además, seremos ejemplo de falta de coherencia.
  • Reconocer y recompensar a los que actúan bien y obviar las conductas erróneas o indiferentes. Algunos querrán llamar la atención por no hacer caso o por provocarnos. Llamar la atención es la meta, si lo consiguen con la "mala acción" no la modificarán.
   Todo esto no significa que no debamos decir cuando se actúa mal, o que no tengamos que aplicar otras acciones correctivas en ocasiones; no obstante, seguro que nos ayuda a todos mucho.
    Para enseñar hay que saber, para educar hay que ser.

viernes, 11 de septiembre de 2015

EDUCACIÓN INCLUSIVA

     Los docentes nos enfrentamos cada año al reto de recibir en nuestras aulas alumnos con necesidades muy diversas. A veces, lo percibimos como un problema, pero 

"atender y dar respuesta a cada alumno y alumna, este afán por respetar la diversidad, valorándola como la riqueza de nuestra aula y no como un problema, nos complica la vida a corto plazo, pero es la que le da sentido"
     Cada alumno es diferente y todos tienen sus necesidades aunque no sean denominados alumnos con necesidades educativas especiales (ACNEE o NEE). Y, además, tenemos la tarea de integrar a los que sí tienen alguna necesidad educativa especial.  En muchas ocasiones no hemos recibido la formación adecuada para atender a estos alumnos. Sin embargo, no hemos de menospreciar nuestra capacidad como educadores, debemos buscar alternativas.
     ¿Por dónde empezamos?
  1. Nos quitamos el miedo. Vamos a hacer un buen trabajo porque creemos que todos nuestros alumnos se van a beneficiar de la educación inclusiva. Va a ser un trabajo hermoso y el esfuerzo valdrá la pena. Es en el aula donde los alumnos van a aprender a entender y respetar la diversidad y el maestro va a ser un modelo y un mediador, pero también un aprendiz.
  2. Nos quitamos la presión. El docente no lo sabe todo. Buscaremos la información y los recursos que necesitemos a través de las instituciones, los padres y cualquier medio que esté a nuestro alcance. Aquí tenéis alguna propuesta, pero en Internet y en los departamentos de orientación de los centros os pueden guiar en el proceso de búsqueda y os pueden dar ideas interesantes
           Educación inclusiva
          15 recursos
          Guías

     Tenemos que ser conscientes de que la integración no consiste solo en la presencia del alumno en el aula. Para que haya verdadera integración es necesario que se produzca aprendizaje y participación.
     Habremos logrado nuestro propósito cuando los alumnos hayan alcanzado los objetivos que nos hemos propuesto para ellos y cuando ellos sean conscientes de sus avances y sus aprendizajes. Así se sentirán satisfechos y más motivados, y nosotros también.
     Será más fácil, de este modo, fomentar su participación en el aula, cosa que servirá de aprendizaje a todo el grupo. El respeto, la valoración positiva de la diferencia, la aceptación, la tolerancia y la solidaridad no serán solo conceptos, sino vivencias cotidianas.
     ¡Mucho ánimo!
      No dudes en contarnos tu experiencia. 

¿QUÉ HACEMOS LOS PRIMEROS DÍAS DE CLASE? ALGUNAS IDEAS

    En los primeros días de clase, tras las presentaciones de los tutores, alumnos, resto de profesores, las normas del centro, las de clase... cada profesor empieza con su asignatura. En los primeros días, los alumnos llegan al centro ilusionados y frescos, pero despistados. Son unos días estupendos para motivarlos, despertar su curiosidad e implicarlos en el curso que acaba de empezar y que ellos tienen que sacar adelante con nuestra ayuda. Son unos días estupendos para metérnoslos en el bolsillo sin que se sientan atosigados.
     Sea cual sea nuestra manera de trabajar, solemos empezar con la introducción de nuestra asignatura, de los contenidos que corresponden al curso. ¿Por qué no añadimos algo de atractivo, diferente? ¿Por qué no sorprendemos a los alumnos con algo que no esperen? ¿Por qué no les integramos, en la medida de lo posible, en la planificación del curso o de las clases? Puede ser una buena manera de que empiecen por tener una buena primera impresión de nuestra asignatura y sabemos que ello ayuda.
     Ahora viene el cómo. Algunas ideas para que los primeros días de clase sean motivadores, excitantes e integradores:
  • Gamificación. Presenta tus clases, la metodología, la evaluación, como un juego. Un juego en el que van superando niveles a través de la superación de unas pruebas que implican conseguir ciertos conocimientos. Se pueden probar distintos caminos para poder lograr el botín de conocimientos y, en ellos, puede haber recompensas que ayudarán a llegar a la meta final... Podemos inventar el juego que queramos, como queramos y presentarlo de una forma divertida y amena.
  • Proyecto de inicio de curso. En un mural pondremos los objetivos y los contenidos del curso -resumidos, los más importantes redactados de manera sencilla y asequible; pero reales- y dejaremos un espacio para rellenar con los alumnos con sus propósitos y con los procedimientos que se pueden utilizar para alcanzar los objetivos y adquirir los contenidos. Es una declaración de intenciones por parte del profesor y de los alumnos y es una manera de empezar a trabajar juntos y adquirir compromiso con el curso. Se pueden hacer murales digitales con Glogster o Mural·ly.
  • Sondeo de conocimientos. Se trata de un juego para promover el autoconocimiento y la autoestima y, de paso, conocer nosotros también un poco mejor a los alumnos. Se reparten fichas con los bloques de contenidos de la asignatura -si es necesario, brevemente explicados- y se les pide que apunten si creen que se les dará bien durante el curso o no y por qué, además de anotar quién creen que destacará en ello. Debemos tener en cuenta que en todas las asignaturas trabajamos, de una forma u otra, habilidades que todos los alumnos tienen en mayor o menor medida. Puesto que se trata de generar autoestima, no dudemos en integrar destrezas muy variadas para que surjan los nombres de todos los alumnos.
     ¿Qué os parecen? ¡No dudéis en compartir vuestras ideas!

martes, 8 de septiembre de 2015

¡BIENVENIDO, CURSO!

     Oficialmente podemos dar la bienvenida al curso. Los profesores llevan unos días trabajando, los alumnos pequeños se acaban de incorporar y los mayores están a punto. Los padres no paran con los preparativos y las compras del inicio. Y todos nos preguntamos qué tal irá.
     Cada uno tiene sus inquietudes y expectativas y cada uno su parte de responsabilidad.
   ¿Qué valores podemos aplicar para que nuestros mejores deseos con respecto al curso que empieza se cumplan?

                                                 Ilusión
Responsabilidad
Alegría
Constancia
Paciencia
     
     Eso sí, siempre teniendo en cuenta que no somos perfectos, que en algún momento alguno de estos valores se pueden olvidar.
     No importa, porque podemos volver a empezar. Lo haremos lo mejor que podamos.
     Vamos a crear el curso que queremos tener. Hagamos que ocurra.
     ¡Feliz inicio!


lunes, 20 de julio de 2015

DESCONECTA PARA CONECTAR

     La entrada de hoy va está dedicada, especialmente, a los docentes. Algunos de ellos, no todos, ya están de vacaciones. A otros les queda poco. La cuestión es que, para unos y para otros, el tiempo de vacaciones tiene que servir para desconectar -como en el resto de profesiones, sí- y soltar todas las historias personales de alumnos o, incluso, compañeros, que nos han acompañado durante el curso.
     Todo aquel que trabaja en contacto con personas, en mayor o menor medida, sabe lo complicado que puede llegar a ser. Cuando esas personas son tu responsabilidad, la complejidad es mayor, como lo es el vínculo emocional. Por eso, llegamos exhaustos a final de curso; no es solo que la cantidad de trabajo se multiplica, sino también, el cansancio de haber tirado de nuestros alumnos durante todo el curso para que consiguieran llegar a su meta. A veces, al cansancio se le une la pena de ver que algunos de ellos, a pesar de todos nuestros esfuerzos, no lo han conseguido. Y nos llevamos a casa, además, la tarea de pensar cómo vamos a hacer para que el curso que viene los resultados sean mejores.
     El verano puede ser un buen momento para buscar respuestas, pero se deben encontrar desde una perspectiva distinta. Es necesario que desconectemos completamente de la escuela para conectarnos con nosotros mismos, con nuestras familias, amigos, naturaleza; esos libros, películas, conciertos que nos gustan; descansar. En primer lugar, es necesario porque es sano. En segundo lugar, porque realmente estaremos felices con nuestras propias experiencias y recordaremos lo bonito que es aprender, que el valor de la educación está en el camino. Cuanto mejor lo recordemos nosotros, mejor se lo transmitiremos a nuestros alumnos a partir de septiembre. Como dice Richard Gerver:
el valor de la educación está en la experiencia, en el momento, en la alegría de descubrir algo, en la satisfacción de tener una pregunta y poder buscar una respuesta
      En resumen, maestro, profesor, si quieres seguir siendo un buen docente o mejor, ¡descansa, vive, disfruta, exprime tus vacaciones al máximo! Crece tú personalmente, cuídate.

lunes, 13 de julio de 2015

LA CLAVE DEL ÉXITO EDUCATIVO II

     Intentaremos en esta entrada poner algunos ejemplos reales de lo que queremos decir cuando hablamos de que la clave del éxito educativo está en actuar, como expusimos hace unos días en otra publicación.
     El primero de ellos es el de unos padres preocupados, entre otros muchos aspectos acerca de la educación de sus hijos, por el carácter y comportamiento de su segundo hijo de 4 años. Rabietas y cabezonerías varias, propias de su edad que los padres están empeñados en manejar de la mejor manera posible. Puesto que las estrategias que utilizaron con el primer hijo no han funcionado igual, se han lanzado a pedir consejos a los especialistas. Primero, la maestra, que les dio unas pautas que abandonaron tras dejar al niño unos días sin cenar; luego, la pediatra, cuyas recetas mágicas tampoco surtieron efecto. Mientras, ellos seguían probando y probando. Hicieron un curso enfocado, precisamente, al manejo de los berrinches y las rabietas. Salieron muy decepcionados porque ya habían probado todo lo que les propusieron. Sin embargo, aunque sus esfuerzos no han logrado el 100% de efectividad que buscaban, sí tienen controladas la mayor parte de las situaciones. ¿Cómo? Han incorporado aquellas acciones que les han funcionado, han modificado las que solo funcionaban unos días y van probando nuevas estrategias que inventan. Los que los hemos tratado hemos comprobado que sus niños, en general, son respetuosos, considerados, cariñosos y felices. ¿Qué más se puede pedir?
     El segundo ejemplo nos lo proporciona un adolescente en 3º de ESO con una actitud totalmente apática hacia los estudios y la respuesta impertinente en cualquier situación que le molestara. En el instituto, los problemas eran tanto las calificaciones negativas en la mayor parte de las asignaturas como la falta de respeto hacia los profesores y los compañeros. La tutora citó a sus padres en varias ocasiones para hablar con ellos de la situación y buscar la mejor manera de solucionarla. Sin embargo, se encontró con unos padres que encontraban justificación para todos los comportamientos de su hijo. Veían las faltas de respeto como una actitud de rebeldía propia de la adolescencia; la apatía con los estudios podía explicarse porque los profesores no motivaban al chico y porque tenía déficit de atención... No consiguieron (o no quisieron) entender que, a pesar de que está muy bien buscar las causas de una mala actitud, estas nos tienen que servir para encontrar las soluciones o, al menos, para mejorarla. No reaccionaron hasta que la situación era ya insostenible también en casa, puesto que el chico entendió que podía hacer lo que quisiera, o sea, nada. Desde luego, ese curso estaba ya perdido y el trabajo que les iba a costar eliminar los malos hábitos adquiridos y fomentar otros mejores y más productivos es infinitamente mayor y mucho más complicado.
     Veamos, también, ejemplos de maestros. En primer lugar, una compañera profesora de secundaria se quejaba mucho de un grupo de 2º de ESO porque no la dejaban dar clase. Su respuesta siempre fueron castigos, pero parecía que no solo no conseguía el efecto deseado, sino que empeoraban las cosas. Se quejaba a la tutora, se quejaba a la jefa de estudios, se quejaba a la directora, se quejaba a los demás compañeros.  El curso acabó y no había conseguido manejar al grupo. El comportamiento de los alumnos fue de mal en peor y, por tantos, las posibilidades de crear un entorno apropiado para el aprendizaje y una motivación para el estudio también se redujeron. Aquella profesora decía que esos alumnos tenían que "aprender a comportarse", no obstante, por su parte no había buscado una mejor manera de enseñarles. El resultado fue todos sufrieron mucho durante el curso: la profesora, cada vez que entraba a esa aula, y los alumnos que se llevaban castigos y suspensos. Fue un trabajo agotador. Decía Einstein que es absurdo buscar hacer lo mismo una y otra vez y esperar obtener resultados distintos.
     Por otro lado, podemos contar la experiencia de otra profesora cuyo empeño era que sus alumnos leyeran. Puesto que comprobó que la mayoría de los alumnos no leían las lecturas obligatorias del curso, sino que copiaban los resúmenes o buscaban trabajos en Internet que les permitieran aprobar un examen, tuvo que buscar alternativas. No le importó enfrentarse al departamento que decidía las obras que debían leer los chicos e ir cambiando los títulos hasta dar con uno que, tras empezar a leer en clase, gustó a los alumnos. Modificó, asimismo, su planificación de clases para poder introducir una sesión semanal de trabajo de la lectura e ideó otro sistema de evaluación distinto al examen. Todo ello, dio unos resultados más que aceptables y, lo mejor de todo, sus alumnos le pidieron más libros de lectura. Esta profesora está convencida de que le hubiera llevado mucho más trabajo tener que preparar exámenes de recuperación para las lecturas o corregir trabajos repetidos de aquellos alumnos con calificación negativa que cambiar la metodología. Además,acabó el curso con la satisfacción de haber conseguido su objetivo principal: que los alumnos lean.
     Todas estas historias son reales, contadas someramente, por supuesto. Nos gustaría que cada uno pudiera aprender algo de cada una de ellas. No se trata de juzgar a las personas que las protagonizan, todos son padres amantes de sus hijos que quieren lo mejor para ellos, y profesionales que buscan ejercer su labor de enseñar. Lo que hemos querido mostrar es que, en la mayoría de las ocasiones, cuesta menos esfuerzo y sufrimiento enfrentarse directamente a los problemas educativos con la búsqueda de fórmulas alternativas a las que no nos funcionan que aplicar siempre la misma y esperar a que dé resultados. 





     Como dijo el poeta "se hace camino al andar".     

domingo, 12 de julio de 2015

DEL ESTUDIO

    Como reflexión, proponemos en esta entrada un pequeño fragmento de una obra alejada de nuestros propósitos educativos en el tiempo y, en principio, en cuanto al tema general, ya que se trata de una obra jurídica. Alfonso X, el Sabio, en el siglo XIII define "estudio" y expone las condiciones en las que se tiene que dar en Las Siete partidas, concretamente, en la Segunda Partida, título 31:
Estudio es ayuntamiento de maestros y escolares, que es hecho en algún lugar con voluntad y con entendimiento de aprender los saberes [...]
De buen aire y de salidas debe ser la villa donde quieran establecer el estudio, porque los maestros que muestran los saberes y los escolares que los aprenden vivan sanos, y en él puedan holgar y recibir placer a la tarde cuando se levantaren cansados del estudio [...] Y otrosí decimos que los ciudadanos de aquel lugar donde fuere hecho el estudio deben mucho honrar y guardar a los maestros y a los escolares, y todas sus cosas;  
     En primer lugar, llama la atención que en la definición entre la palabra "voluntad" para el hecho del aprendizaje. Nuestras leyes educativas hablan de enseñanzas obligatorias y postobligatorias, no se habla nada de voluntad. No es que esté bien ni mal, solo hacemos notar la diferencia de tratamiento que puede tener repercusiones en el propio estudio.
     En segundo lugar, es igualmente curioso cómo se hace hincapié en las condiciones de trabajo de maestros y estudiantes y en la consideración que se debe tener hacia ellos.  El estudio es una tarea lo suficientemente importante como para que se legisle sobre ella, por supuesto; pero también, es digna de ser honrada, respetada, vigilada y defendida por el resto de la sociedad. Por la cuenta que le trae a la sociedad.
     Quizá la cuestión no sea tanto segregar a la población docente y a los estudiantes del resto, sino caer en la cuenta de que todos estamos en la senda de hacer crecer la sociedad en la que vivimos a través de una buena educación. Esta buena educación solo será posible con la implicación -"voluntad y entendimiento"- de los profesionales, bien tratados y acompañados en su trabajo por toda la comunidad educativa, la cual demostrará en esta línea su propia implicación y contribución.
     En esta entrada no hablaremos de lo que entendemos por "buena educación" ni de las consecuencias que puede tener en los estudios la falta de voluntad de estudiantes -y/o profesores-. Dejamos estos temas para más adelante.