Con el nuevo año os propongo unas cuestiones y planteamientos. Seguro que no es la primera vez que los escucháis, pero os pido que os paréis y reflexionéis en cada uno de los puntos. Después, plantead entre uno y tres objetivos concretos para el año con las conclusiones que hayáis extraído. ¿Aceptáis el reto?
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domingo, 8 de enero de 2017
domingo, 24 de abril de 2016
10 IDEAS QUE INSPIRAN, PARA PADRES DE ADOLESCENTES
Tener un adolescente en casa suele ser un generador de nuevas situaciones que, a menudo, generan conflictos en las familias. Lo primero que cabe señalar es que el conflicto es consustancial a la convivencia, de nada vale demonizarlo, sino afrontarlo y solucionarlo. No importa cuántos conflictos surjan, lo que importa es encontrar una solución válida para cada uno de ellos.
Aun así, unos padres se pueden sentir desbordados, confusos, en muchas ocasiones. Es por ello que proponemos aquí algunas ideas para inspirar vuestras respuestas a las situaciones con las que os enfrentáis día a día:
- Ser. Aunque hay muchas cosas que no puedes controlar de la vida de tus hijos, sí puedes actuar sobre la tuya propia; si tu hijo percibe en ti ciertas actitudes, un deseo constante de mejora y aprendizaje, serás su ejemplo. Los hijos nos aprenden.
- Proponer. Ofrecer opciones que consideres válidas, sin imponer. No es necesario que estén de acuerdo con todo ni que se apunten a todos los planes que te parecen estupendos. Tus propuestas pueden servir para iniciar un diálogo en el que tu hijo te explique lo que prefiere.
- Comunicarse de manera afectiva. Implica escuchar de verdad para que la otra persona se sienta valorada y comprendida aun cuando no compartáis la misma visión de las cosas. Se descubren muchos puntos comunes. No olvides que tu experiencia vital puede servirle a él y hacer que te vea desde una perspectiva más cercana.
- No juzgar. Si tu hijo se abre a ti, aprovecha, le puedes dar tu punto de vista, pero intenta no convertir vuestros diálogos en juicios. Recuerda que los gustos cambian, las opiniones evolucionan y los aprendizajes se van integrando poco a poco. Permite que el adolescente vaya descubriendo.
- Dejar elegir. Negociar, imponer lo menos posible. Esto no significa que no tenga que haber unos límites -de hecho, a pesar de que se rebelan contra ellos, siempre se sienten más seguros cuando conocen esos límites-, sino que estos tienen que estar claros, en la medida de lo posible, consensuados y las consecuencias establecidas lo más pegadas a lo natural que se pueda. Si ellos han elegido, se tendrán que ser consecuentes.
- Confiar en ellos. No hay que evitar el error a toda consta, porque es parte del aprendizaje. Es también la manera de fomentar la responsabilidad. Además, si ven que confías, ellos también confiarán en ti.
- Conectar con el adolescente que fuiste. No se trata de convertirte en uno de ellos y dejar tu papel de padre, sino de empatizar y, con perspectiva, ver la evolución de tu propia vida.
- No entrar en competición. Si no hay que olvidar quién es el adulto, es también para evitar entrar en un bucle a ver quién puede más. Si enseño intransigencia, el adolescente será intransigente. A veces, aunque quieran, no saben volver atrás.
- Descubrir lo positivo de la adolescencia. Esta etapa se suele presentar como un momento negativo que hay que pasar rápido. Ellos, sin embargo, están construyendo su personalidad y hacerlo desde esa negación les puede entristecer aún más. Hay que darse cuenta de que la adolescencia también es una etapa de descubrimiento y de aprendizaje, de construcción e investigación, apela a su curiosidad e invítale a que tome las riendas con entusiasmo.
- Ser creativos. Cada persona es un mundo, las fórmulas que sirven para unos no sirven para otros. Observa atentamente a tu hijo y toma decisiones especiales.
domingo, 22 de noviembre de 2015
CÓMO TRABAJAR LA METACOGNICIÓN DEL ESTUDIANTE
En el camino hacia la autonomía del estudiante, algunos de los pasos que tiene que dar están ligados a la metacognición, a saber: la capacidad de autorregular el aprendizaje.
El profesor Carles Dorado de la Universidad Autónoma de Barcelona en el artículo "Aprender a aprender. Estrategias y técnicas" explica que la metacognición implica dos dimensiones:
- Conocimiento sobre la propia cognición, es decir, tomar conciencia del funcionamiento de nuestra manera de aprender y comprender los factores que explican nuestros resultados positivos o negativos.
- Regulación y control de las actividades que el alumno realiza durante su aprendizaje (planificación, control del proceso intelectual y evaluación de resultados).
También expone que en el niño surge antes la regulación y el control ejecutivo porque están relacionados con la situación y la actividad concreta. Tanto en esta tarea como en la toma de conciencia más abstracta sobre las fortalezas, limitaciones, estilo de aprendizaje, etc., es el docente el que puede ayudar al alumno a reconocerse (Brunner lo denomina "préstamo de conciencia").
Las técnicas del coaching educativo son especialmente adecuadas para favorecer esta metacognición puesto que se basan en las preguntas que hacen que sea el propio alumno el que encuentre la manera de hacer las cosas, que aprenda de sus errores, que modifique su estrategia cuando sea necesario y que se mantenga motivado para conseguir terminar la tarea de una manera adecuada.
En este sentido, podemos hacerles preguntas sobre el conocimiento, el proceso, preguntas precisas o abiertas, encaminadas a elegir estrategias alternativas, que obliguen a razonar, a comprobar hipótesis, a generalizar, cuestiones para estimular la reflexión y controlar la impulsividad o sobre actitudes. Un nutrido ejemplo de preguntas concretas lo podéis encontrar en Wiki en clave de TIC. Aquí solo extraemos algunas:
- ¿Qué conozco del tema? ¿Cómo puedo relacionar esta información?
- ¿Qué pasos debo seguir para...? ¿En qué parte requerí más tiempo? ¿Qué estrategias he utilizado para resolverlo?
- ¿Hay otras maneras de resolverlo? ¿Puedes discutir la respuesta con un compañero? ¿Es lógico lo que afirmas?
- ¿Qué sucedería si en lugar de este dato utilizaras este otro? ¿Quieres volver a probar?
- ¿Qué criterios hemos utilizado para...? ¿Qué hacemos cuando (definimos, clasificamos, comparamos...)?
- ¿Quieres repetir lo que has dicho? ¿A qué se debió tu equivocación?
- ¿En qué soy sistemático? ¿Cuánto interés tengo en la tarea? ¿Colaboro? ¿Cómo puedo superarme?
Desde este blog, queremos simplificar un poco la tarea y ofreceros una imagen para que podáis trabajar desde clase o desde casa
Debemos desarrollar cada uno de los pasos con nuestros alumnos. Como sugerencia, se puede vincular a un trabajo o tema concreto e ir desglosando cada etapa:
- La planificación tiene que ver con lo que sabemos del tema, el tiempo que vamos a dedicar a cada aspecto, cómo vamos a repartir los apartados...
- Actuar implica ponerse a trabajar: dirigir la atención, buscar, seleccionar información, hacerla propia, relacionarla...
- Se tiene que conseguir la constancia y, para ello, se puede dividir el trabajo en submetas, ver en qué se puede mejorar, modificar las estrategias que no funcionen o prever dificultades que llegarán.
- Para evaluar hay que ser consciente de si el trabajo que se está haciendo cumple con el propósito que tiene; ello implica que se pueda relacionar la información nueva con la que ya tenemos, almacenar el conocimiento y utilizar las estrategias aprendidas en otros contextos.
¿Qué conseguimos con esto? Estudiantes más autónomos, seguros, responsables y creativos. Con ello favorecemos la experimentación de emociones positivas que revierten en la motivación para nuevos aprendizajes, además del conocimiento de las técnicas y estrategias con las que lo van a conseguir.
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lunes, 12 de octubre de 2015
RESPONSABILIDAD
El Diccionario de la RAE define a la persona responsable como aquella que "pone atención en lo que hace o decide". Todos los padres y docentes pretendemos conseguir que nuestros hijos y alumnos actúen de esa manera; sin embargo, a veces, no les damos ocasión y si se la damos y se equivocan o les sale mal aquello que emprendieron con responsabilidad, les reprochamos su fallo. Volvamos a la definición y observemos que no dice que aunque alguien ponga atención en lo que hace o decide, ello tenga que salir bien necesariamente. De hecho, cuando nosotros, los adultos, hacemos cosas con atención y decidimos previa reflexión, tampoco tenemos el éxito garantizado, también nos equivocamos. En esos momentos necesitamos más comprensión porque es más difícil de asumir un fallo cuando creemos que hemos hecho las cosas como debíamos y sentimos la tentación de no volver a esforzarnos.
¿Cuáles son las claves para que nuestros hijos y alumnos se comporten de forma responsable?
- Autonomía. Si queremos que nuestros hijos hagan cosas por sí mismos, les tenemos que dejar hacerlas. Por supuesto, tendremos en cuenta su edad y sus capacidades. Podemos empezar con fomentar la responsabilidad con sus cosas (juguetes, material del colegio, ropa, habitación...) y hacerla extensiva a la colaboración en tareas en casa. Desde pequeños les podemos permitir que tomen pequeñas decisiones y asuman sus consecuencias naturales, así verán la importancia de prestar atención a lo que hacen y deciden. Serán responsables.
- Confianza. Es absolutamente necesario que sepan que confiamos en ellos. Cuando les hemos explicado lo que está bien y lo que está mal es muy efectivo decirles que sabemos que elegirán correctamente porque son dignos de confianza, inteligentes y buenos. Así saben que eso es lo que esperamos de ellos y se esforzarán en seguir ese camino. Cuando fallen, les escucharemos, les explicaremos nuestro punto de vista, la necesidad de que asuman ellos las consecuencias de sus actos y nuestra confianza en que la próxima vez lo harán mejor, además de ofrecer nuestra ayuda si la necesitan. Confiarán en los adultos y en ellos mismos y serán responsables.
- Apoyo. Nuestra presencia siempre es necesaria aunque les dejemos cierta soltura. Tanto para mayores como para pequeños es básico, también para su confianza y seguridad, saber que nosotros les apoyamos. Les explicaremos que el hecho de que les pongamos límites no significa que no los apoyemos, más bien al contrario, somos sus aliados. En la relación entre padres o docentes y niños o adolescentes, puede ocurrir que se tenga la sensación de estar compitiendo a ver quién puede más, hay que evitarla porque por no ceder pueden hacer algo que realmente no es lo que quieren hacer. Es mucho más eficaz la colaboración que el enfrentamiento. Y serán responsables.
- Reflexión. Desde que son pequeños se puede fomentar la capacidad de reflexión a través de cuestiones. Podemos animar a que nos den ellos las soluciones a los problemas que se les presentan. Cuando se trata de ellos, sus límites, suele funcionar muy bien invitarlos a que se pongan en el lugar de quien sufre las consecuencias de lo que ellos han hecho mal (se puede utilizar un cuento o una anécdota); son frecuencia ellos son más duros que nosotros consigo mismos. Además, les enseñamos a ser empáticos y serán responsables.
- Ejemplo. Ya hemos tratado en otra ocasión la importancia de ser un buen ejemplo para nuestros hijos o alumnos (puedes leer la entrada "Un buen ejemplo"). Ellos aprenden por imitación y muy pronto se dan cuenta de las contradicciones entre lo que les decimos y lo que nosotros hacemos. Les tenemos que explicar que no somos infalibles, pero que nos esforzamos cada día en hacer las cosas lo mejor que sabemos, que somos constantes, que asumimos las consecuencias de nuestros actos... Serán responsables.
- Reconocimiento. La mejor manera de conseguir que nuestros hijos y alumnos repitan algo que han hecho bien es reconocérselo. En muchas ocasiones solo nos fijamos en las malas conductas, en aquello que queremos corregir. Si esa es la manera que tienen de llamar nuestra atención, repetirán las malas conductas. También los adolescentes necesitan que les alabemos y reconozcamos aquello que hacen bien, de manera que vean con claridad cuál es el camino que hay que seguir. Ellos y los que están alrededor deben tener claro que la manera de acercarse a nosotros y conseguir nuestra atención positiva es haciendo las cosas bien. Si sus buenos actos no tienen ningún reconocimiento, dejarán de hacerlos. Educaremos en positivo y serán responsables.
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| Areté Educación |
Espero que encontréis utilidad en estas palabras y no dejéis de comentarnos vuestra visión, experiencia o vuestras dudas.
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