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miércoles, 4 de noviembre de 2015

GAMIFICACIÓN

    En otras entradas ya hemos mencionado la gamificación o ludificación como recurso motivador en el aula ("¿Qué hacemos los primeros días de clase?"). Ahora queremos ir un poco más allá con algunas consideraciones, indicaciones y ejemplos que os puedan servir para ponerla en práctica.
     No se trata de añadir trabajo para el profesor, más bien al contrario, con la gamificación los que más trabajan son los alumnos y, además, contentos. Tampoco se trata de quitar horas al temario que tenemos que impartir, sino que el objetivo es que aprendan ese temario que tenemos programado. Ni siquiera hay que ser un experto en nuevas tecnologías, porque lo podemos hacer tan tecnológico como queramos o podamos, acorde a nuestros conocimientos o recursos en el centro en el que trabajemos ¿Os apuntáis?

     RECURSOS PARA GAMIFICAR EL AULA

     Lo primero que debemos hacer para que este recurso sea realmente útil es plantearnos qué objetivos queremos conseguir, cuándo lo vamos a llevar a cabo, de qué material disponemos, si solo vamos a trabajar una unidad un bloque o pretendemos que todo el curso siga esta pauta. Además, tenemos que contar con los alumnos a los que nos dirigimos para adecuar el juego a la edad y para que ellos participen en su creación.
     En la siguiente infografía que aparece en www.aulaplaneta.com observamos el proceso completo:

     Si disponemos de recursos tecnológicos en el aula o centro en que trabajamos, existen varias plataformas de las que nos podemos servir para crear nuestros propios juegos en clase con los alumnos. En este enlace de Canal TIC se ofrecen algunas de ellas.
     Si, por el contrario, nuestra aula no dispone de material tecnológico, no tenemos que renunciar a jugar en ella, solo se trata de ser un poco más creativos e implicar a los alumnos en la aportación de ideas. Fomentaremos su imaginación, cosa que no les falta, y su responsabilidad, por lo que se implicarán más en el desarrollo de la actividad que si se la propusiéramos ya cerrada.
     Podemos crear situaciones de trabajo individual o cooperativo. Con la gamificación también podemos aprovechar para la integración de alumnos con necesidades educativas especiales y puede ser un buen momento educativo para la inclusión. Y no solo eso, sino que se pueden aprovechar las diferentes fortalezas de cada alumno (inteligencias) para resolver diferentes partes del juego creado.

BENEFICIOS DE LA GAMIFICACIÓN DEL AULA

  • Estimula la corteza prefrontal del cerebro, por tanto, la cognición, que es tanto como decir que conseguiremos mejores mecanismos de toma de decisiones.
  • Estimula el crecimiento neuronal de la amígdala, lo que significa que se trabajan las emociones y se estimula la madurez.
  • Estimula la creatividad.
  • Mejora la capacidad de aprendizaje (a través de la estimulación de la cognición y de las emociones positivas).
  • Nos da un propósito y un dominio del tema que son dos factores de motivación.
  • Favorece la inclusión de todos los alumnos.
  • Lleva al autoconocimiento y a la reflexión.
     Jugar puede ser una manera seria de tomarse el aprendizaje.

lunes, 12 de octubre de 2015

RESPONSABILIDAD

     El Diccionario de la RAE define a la persona responsable como aquella que "pone atención en lo que hace o decide". Todos los padres y docentes pretendemos conseguir que nuestros hijos y alumnos actúen de esa manera; sin embargo, a veces, no les damos ocasión y si se la damos y se equivocan o les sale mal aquello que emprendieron con responsabilidad, les reprochamos su fallo. Volvamos a la definición y observemos que no dice que aunque alguien ponga atención en lo que hace o decide, ello tenga que salir bien necesariamente. De hecho, cuando nosotros, los adultos, hacemos cosas con atención y decidimos previa reflexión, tampoco tenemos el éxito garantizado, también nos equivocamos. En esos momentos necesitamos más comprensión porque es más difícil de asumir un fallo cuando creemos que hemos hecho las cosas como debíamos y sentimos la tentación de no volver a esforzarnos.

     ¿Cuáles son las claves para que nuestros hijos y alumnos se comporten de forma responsable?

  • Autonomía. Si queremos que nuestros hijos hagan cosas por sí mismos, les tenemos que dejar hacerlas. Por supuesto, tendremos en cuenta su edad y sus capacidades. Podemos empezar con fomentar la responsabilidad con sus cosas (juguetes, material del colegio, ropa, habitación...) y hacerla extensiva a la colaboración en tareas en casa. Desde pequeños les podemos permitir que tomen pequeñas decisiones y asuman sus consecuencias naturales, así verán la importancia de prestar atención a lo que hacen y deciden. Serán responsables.
  • Confianza. Es absolutamente necesario que sepan que confiamos en ellos. Cuando les hemos explicado lo que está bien y lo que está mal es muy efectivo decirles que sabemos que elegirán correctamente porque son dignos de confianza, inteligentes y buenos. Así saben que eso es lo que esperamos de ellos y se esforzarán en seguir ese camino. Cuando fallen, les escucharemos, les explicaremos nuestro punto de vista, la necesidad de que asuman ellos las consecuencias de sus actos y nuestra confianza en que la próxima vez lo harán mejor, además de ofrecer nuestra ayuda si la necesitan. Confiarán en los adultos y en ellos mismos y serán responsables.
  • Apoyo. Nuestra presencia siempre es necesaria aunque les dejemos cierta soltura. Tanto para mayores como para pequeños es básico, también para su confianza y seguridad, saber que nosotros les apoyamos. Les explicaremos que el hecho de que les pongamos límites no significa que no los apoyemos, más bien al contrario, somos sus aliados. En la relación entre padres o docentes y niños o adolescentes, puede ocurrir que se tenga la sensación de estar compitiendo a ver quién puede más, hay que evitarla porque por no ceder pueden hacer algo que realmente no es lo que quieren hacer. Es mucho más eficaz la colaboración que el enfrentamiento. Y serán responsables.
  • Reflexión. Desde que son pequeños se puede fomentar la capacidad de reflexión a través de cuestiones. Podemos animar a que nos den ellos las soluciones a los problemas que se les presentan. Cuando se trata de ellos, sus límites, suele funcionar muy bien invitarlos a que se pongan en el lugar de quien sufre las consecuencias de lo que ellos han hecho mal (se puede utilizar un cuento o una anécdota); son frecuencia ellos son más duros que nosotros consigo mismos. Además, les enseñamos a ser empáticos y serán responsables.
  • Ejemplo. Ya hemos tratado en otra ocasión la importancia de ser un buen ejemplo para nuestros hijos o alumnos (puedes leer la entrada "Un buen ejemplo"). Ellos aprenden por imitación y muy pronto se dan cuenta de las contradicciones entre lo que les decimos y lo que nosotros hacemos. Les tenemos que explicar que no somos infalibles, pero que nos esforzamos cada día en hacer las cosas lo mejor que sabemos, que somos constantes, que asumimos las consecuencias de nuestros actos... Serán responsables.
  • Reconocimiento. La mejor manera de conseguir que nuestros hijos y alumnos repitan algo que han hecho bien es reconocérselo. En muchas ocasiones solo nos fijamos en las malas conductas, en aquello que queremos corregir. Si esa es la manera que tienen de llamar nuestra atención, repetirán las malas conductas. También los adolescentes necesitan que les alabemos y reconozcamos aquello que hacen bien, de manera que vean con claridad cuál es el camino que hay que seguir. Ellos y los que están alrededor deben tener claro que la manera de acercarse a nosotros y conseguir nuestra atención positiva es haciendo las cosas bien. Si sus buenos actos no tienen ningún reconocimiento, dejarán de hacerlos. Educaremos en positivo y serán responsables.
Areté Educación


     Espero que encontréis utilidad en estas palabras y no dejéis de comentarnos vuestra visión, experiencia o vuestras dudas.