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viernes, 23 de diciembre de 2016

A PROPÓSITO DEL HYPERPARENTING

     Las mejores intenciones y la búsqueda de la mejora puede llevarnos a los educadores al exceso. En nuestra opinión eso es lo que ocurre con tendencias como el hyperparenting que conduce a los padres a confundir estar informados y ofrecer a los hijos estímulos que favorezcan el aprendizaje y el crecimiento con ser padres que lo sepan todo y que crían hijos perfectos. Querer alcanzar la perfección, creer que se puede abarcar todo es agotador.
     Alvin Rosenfeld y Nicole Wise definen hyperparenting como el estilo de crianza que "sobre enriquece" el ambiente en el que crece el niño de manera que sus actividades tienen que estar perfectamente "agendadas" para que les dé tiempo a hacer todo aquello que se considera necesario para su máximo desarrollo. Los padres y los niños acaban exhaustos.
     La educación tiene como objetivo final conseguir que nuestros educandos se conviertan en seres independientes, autónomos, que sean conscientes de sus fortalezas y debilidades y busquen su propio desarrollo para su felicidad. La presión y el cansancio no favorecen la curiosidad por aprender y por desarrollar las propias habilidades. Si un niño no tiene tiempo de jugar, no va a descubrir qué es lo que realmente le gusta ni en qué es bueno ni cómo puede conseguir las cosas por sí mismo... Si un niño tiene que cumplir exactamente todo lo que le marcamos puede sentirse presionado para no fallarnos a nosotros en vez de hacer las cosas para él. Si le solucionamos todo pensará que siempre habrá alguien que resuelve los problemas y no buscará la manera de hacerlo.
     Y, ¿qué hacemos? Pensemos, utilicemos el sentido común, seamos equilibrados. ¿Qué os parece las siguientes propuestas?:
  • Somos responsables. Cuidamos de nuestros hijos lo mejor que sabemos sin olvidar que nosotros somos los adultos. Buscamos el equilibrio entre la sobreprotección y el abandono.
  • Somos respetuosos con nuestros hijos y con nosotros mismos. Los niños necesitan que tengamos en cuenta sus tiempos y sus necesidades. Nosotros también las tenemos y hemos de cuidarnos para que nuestra salud y nuestro estado de ánimo nos permitan seguir dando lo mejor a nuestros hijos.
  • Priorizamos según nuestra escala de valores. Si no se puede hacer todo, habrá que elegir qué es lo mejor en lo que podemos invertir.
  • Escuchamos a nuestros hijos. Les enseñamos a expresarse, a pensar.
  • Damos espacio y proporcionamos autonomía. Dejamos que hagan las cosas que pueden hacer por sí mismos y, también, les abrimos el espacio que necesitan como individuos.
  • Ponemos límites. Escuchar no significa que los niños o tengan que conseguir todo. Ejercemos como padres responsables cuando les marcamos hasta dónde pueden llegar, les aportamos seguridad y estabilidad.
     Por último, no olvidamos que no somos infalibles y que nuestros hijos no necesitan la perfección.  Nos necesitan a nosotros, necesitan que los acompañemos. Y no olvidamos que lo hacemos lo mejor que podemos.


miércoles, 25 de mayo de 2016

EL PODER DE LAS PREGUNTAS


     Decimos, a menudo, que queremos que los niños y los adolescentes piensen. No son pocas las veces que nos escandalizamos porque vemos lo obvio de sus errores, de sus acciones o inacciones, y espetamos un "¿Es que no piensas?"
     Especialmente en esta época de final de curso, los estudiantes sufren nuestro asedio en cuanto a lo poco que utilizan su cabeza para cosas que nosotros consideramos interesantes, importantes o imprescindibles. Sabemos que luego se lamentarán si no nos hacen caso, así que les repetimos una y otra vez lo que tienen que hacer.

     Quizá, solo quizá, podríamos pensar por un momento en que nuestra motivación nos pertenece a nosotros, no a ellos. Si queremos que encuentren las suyas les tenemos que hacer pensar a ellos. Un buen estímulo para conseguirlo es la pregunta. En lugar de ponerlos a la defensiva con una ristra de cosas de deben hacer y no hacen, recriminaciones o amenazas, podríamos plantearnos llevarlos a nuestro terreno. Nuestro terreno es el terreno de los que nos preocupamos por su futuro y sus intereses, así que deberíamos estar en el mismo bando.
     Digo que las preguntas son poderosas porque:
  • Nos acercan a nuestros hijos o alumnos. "¿Cómo llevas...?", "¿Qué es eso que tanto te cuesta?", "¿Cómo podría yo ayudarte?"
  • Consiguen que se tengan que plantear las cosas, que piensen, que busquen alternativas y soluciones: "¿Cómo puedes conseguir...?", "¿Con qué opciones/recursos cuentas para...?", "¿Qué necesitas?"
  • Hacen que los jóvenes sientan que se tiene en cuenta su opinión: "¿Qué quieres hacer al respecto?" De este modo, se responsabilizan.
  • Despiertan su curiosidad.
  • Favorecen su autoconcepto y la motivación intrínseca. Con este tipo de emociones están preparados para aprender.
  • Predisponen a la colaboración.

     No se trata de preparar un interrogatorio y, por tanto, el tono ha de ser de interés sincero. Dejémosles tiempo para pensar y contestar. Si ellos no encuentran las respuestas que necesitan, proporcionemos la confianza para que nos pidan nuestra opinión. En ese caso, más que dar una respuesta rotunda y rápida, les podemos dar opciones -incluso las que son descabelladas pueden servirnos, porque ellos son jóvenes, pero no tontos y saben cuáles hay que descartar- y escuchar las suyas. Si algo no nos parece bien o adecuado a su edad, esperamos a que se expliquen y luego, con sinceridad, pero sin desprecio, les decimos lo que pensamos de ello y por qué.
     Si queremos que confíen en nosotros, evitaremos el sarcasmo o el "te lo dije" con el fin de que se sientan seguros. 
     Si somos capaces de plantearles las preguntas adecuadas abriremos su mente y conseguiremos que nos vean como aliados de lo que es su propia responsabilidad. Así la motivación será suya y podrán encontrar la manera de actuar en consecuencia.
     Esta es una de las herramientas del coaching educativo que nos puede ayudar a llegar a nuestros estudiantes de una forma más eficaz y afectiva.

domingo, 24 de abril de 2016

10 IDEAS QUE INSPIRAN, PARA PADRES DE ADOLESCENTES

     Tener un adolescente en casa suele ser un generador de nuevas situaciones que, a menudo, generan conflictos en las familias. Lo primero que cabe señalar es que el conflicto es consustancial a la convivencia, de nada vale demonizarlo, sino afrontarlo y solucionarlo. No importa cuántos conflictos surjan, lo que importa es encontrar una solución válida para cada uno de ellos.
     Aun así, unos padres se pueden sentir desbordados, confusos, en muchas ocasiones. Es por ello que proponemos aquí algunas ideas para inspirar vuestras respuestas a las situaciones con las que os enfrentáis día a día:

  1. Ser. Aunque hay muchas cosas que no puedes controlar de la vida de tus hijos, sí puedes actuar sobre la tuya propia; si tu hijo percibe en ti ciertas actitudes, un deseo constante de mejora y aprendizaje, serás su ejemplo. Los hijos nos aprenden.
  2. Proponer. Ofrecer opciones que consideres válidas, sin imponer. No es necesario que estén de acuerdo con todo ni que se apunten a todos los planes que te parecen estupendos. Tus propuestas pueden servir para iniciar un diálogo en el que tu hijo te explique lo que prefiere.
  3. Comunicarse de manera afectiva. Implica escuchar de verdad para que la otra persona se sienta valorada y comprendida aun cuando no compartáis la misma visión de las cosas. Se descubren muchos puntos comunes. No olvides que tu experiencia vital puede servirle a él y hacer que te vea desde una perspectiva más cercana.
  4. No juzgar. Si tu hijo se abre a ti, aprovecha, le puedes dar tu punto de vista, pero intenta no convertir vuestros diálogos en juicios. Recuerda que los gustos cambian, las opiniones evolucionan y los aprendizajes se van integrando poco a poco. Permite que el adolescente vaya descubriendo.
  5. Dejar elegir. Negociar, imponer lo menos posible. Esto no significa que no tenga que haber unos límites -de hecho, a pesar de que se rebelan contra ellos, siempre se sienten más seguros cuando conocen esos límites-, sino que estos tienen que estar claros, en la medida de lo posible, consensuados y las consecuencias establecidas lo más pegadas a lo natural que se pueda. Si ellos han elegido, se tendrán que ser consecuentes.
  6. Confiar en ellos. No hay que evitar el error a toda consta, porque es parte del aprendizaje. Es también la manera de fomentar la responsabilidad. Además, si ven que confías, ellos también confiarán en ti.
  7. Conectar con el adolescente que fuiste. No se trata de convertirte en uno de ellos y dejar tu papel de padre, sino de empatizar y, con perspectiva, ver la evolución de tu propia vida.
  8. No entrar en competición. Si no hay que olvidar quién es el adulto, es también para evitar entrar en un bucle a ver quién puede más. Si enseño intransigencia, el adolescente será intransigente. A veces, aunque quieran, no saben volver atrás.
  9. Descubrir lo positivo de la adolescencia. Esta etapa se suele presentar como un momento negativo que hay que pasar rápido. Ellos, sin embargo, están construyendo su personalidad y hacerlo desde esa negación les puede entristecer aún más. Hay que darse cuenta de que la adolescencia también es una etapa de descubrimiento y de aprendizaje, de construcción e investigación, apela a su curiosidad e invítale a que tome las riendas con entusiasmo.
  10. Ser creativos. Cada persona es un mundo, las fórmulas que sirven para unos no sirven para otros. Observa atentamente a tu hijo y toma decisiones especiales.

sábado, 5 de marzo de 2016

EJEMPLOS PARA LA PRÁCTICA DE MINDFULNESS CON ADOLESCENTES. 3 EJERCICIOS

·         ¿Qué es Mindfulness?
     El término Mindfulness se traduce como “atención plena” y se trata de algo más que una forma de meditación. Le debemos su creación mediante la integración de prácticas orientales al doctor Jon Kabat-Zinn, fundador de la Clínica para la reducción del Estrés Centro para la Atención Plena (Mindfulness) en la Medicina, el Cuidado de Salud, y la Sociedad en la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts.
     Se trata de una práctica de meditación con técnicas de atención y concentración en el momento presente, tanto en lo interno como en lo externo, que tiene evidentes beneficios como la reducción del estrés y el entrenamiento de la serenidad, la regulación de las emociones y, por supuesto, la capacidad de focalizar la atención en el aquí y ahora.

LA PRÁCTICA CON ADOLESCENTES

“Observar más y enjuiciar menos”      Juanjo Pineda
·         ¿Para qué es útil Mindfulness?
     Es una herramienta para conseguir sacar máximo rendimiento en lo que nos propongamos ya que utilizamos la focalización y la plena atención sobre aquello que estamos realizando. Además, desarrollamos el potencial de nuestra mente, aceptamos las emociones que vivimos para actuar de forma beneficiosa para nosotros mismos y nos relajamos de manera natural.
Tras realizar ejercicios de atención plena, soy más consciente de lo que ocurre dentro y fuera de mí y, por ello, seré capaz de tomar mejores decisiones.
     En los adolescentes es útil para que:
  •  mejoren su rendimiento académico y controlen el estrés que les puede producir; 
  • aprendan a saber cómo se sienten ellos y los que los rodean y sean capaces de regular así las conductas que derivan de sus estados emocionales;
  •  mejoren su relación consigo mismos y con los demás a través de la empatía y la serenidad.

·         ¿Qué necesito?
Dedicar un tiempo, un espacio, en silencio y con un propósito.
®     Tiempo: dedicado exclusivamente para ello; solo el tiempo que puedo estar concentrado —unos pocos minutos que cuento desde que empiezo a colocarme hasta que reflexiono sobre lo que ha pasado en el tiempo de concentración—.
®     Espacio: un lugar donde me sienta bien; donde sepa que no voy a ser molestado, no voy a atender al teléfono ni me voy a distraer con nada durante el tiempo que he decidido dedicar al ejercicio.
®    Silencio: referido especialmente al de la mente, pues durante el tiempo en que estaré concentrado, apartaré de mi mente aquello que venga a distraerme del foco que he elegido; de esta manera conseguiré una reducción del ritmo mental.
®     Propósito: es el objetivo concreto que me marco para cada momento de concentración; es concreto, sencillo, claro y realista —puede ser contar respiraciones o centrarme en el sonido más lejano que pueda escuchar o focalizar toda mi atención en la punta de mi nariz o en el instante entre que exhalo el aire y vuelvo a inhalar—.
     Cuido la postura: basta con que me siente en un sitio cómodo con las plantas de los pies pegadas al suelo, con las manos en los muslos, los codos apoyados en el cuerpo o en el brazo del asiento sin presionar, los hombros y el cuello relajados, el mentón ligeramente bajo de manera que la coronilla quede situada en paralelo con el techo.  También, si uno está familiarizado con la meditación, puede adoptar una postura meditativa encima de un cojín para tal fin con las piernas cruzadas. Se trata de estar cómodos pero erguidos, la espalda recta sin rigidez.

·         ¿Cómo lo puedo llevar a cabo de una forma sencilla?

EJERCICIOS:

      Hay muchísimos ejercicios que se pueden realizar con adolescentes según en qué nos queramos fijar en cada momento. Se pueden realizar en grupo, por parejas o individualmente. En esta ocasión he elegido tres ejemplos especialmente recomendados en épocas de mucha carga académica o estrés en general. 
1.   RESPIRO
     Nos colocamos en la postura adecuada y cerramos los ojos. Focalizamos la atención hacia nuestra respiración. Notamos cómo entra el aire por nuestra nariz y vuelve a salir. Percibimos cómo es el aire cuando inhalamos y cuando exhalamos (más frío, más cálido) y cómo fricciona nuestros orificios nasales hasta los pulmones. No cambiamos el ritmo respiratorio a propósito, pero es posible que notemos que se va ralentizando a medida que realizamos la observación.
     Ahora nos fijamos en cómo llega el aire a nuestros pulmones y se hinchan como la tripa.
   Cuando aparezca alguna distracción, bien sea externa bien interna como algún pensamiento, la identificamos y volvemos a la respiración. No pasa nada, es normal que nuestra mente quiera divagar; es más, el momento en el que nos damos cuenta de la distracción y retomamos el foco, es un momento de consciencia, significa que el ejercicio está funcionando.
     Por último, antes de abrir los ojos, nos fijamos en cómo nos hemos sentido, cuán cómodos, qué pensamientos nos han asaltado, si ha sido fácil mantener la atención sobre la respiración.

2.   CUARENTA RAMITAS
    Nos colocamos en la postura adecuada y cerramos los ojos. Nos imaginamos sentados en un pequeño puente de madera sobre un río. En tu bolsillo hay 40 ramitas que has recogido y que vas a soltar una a una.
     Al tomar cada ramita de tu bolsillo inspira un poco más de aire del que tomas habitualmente. Al tomar contacto con la ramita, te das cuenta de algún pensamiento que tengas en la cabeza, algo que estés sintiendo en ese momento, o alguna sensación de tu cuerpo. ¿De qué te estás dando cuenta ahora? Una vez que te has dado cuenta de lo que está pasando por tu mente en ese instante, pon ese pensamiento, emoción o sensación en la ramita, y suéltala al río. 
    Si en algún momento uno de estos pensamientos, emociones o sensaciones te hace perder la cuenta, vuelve al puente del río, y continúa la cuenta donde la habías dejado. 

3.   EL ESCÁNER
     Nos colocamos en la postura adecuada y cerramos los ojos. Ahora escanearemos los pies, hasta llegar a la cabeza, imagina un haz de luz que va escaneando tu cuerpo en busca de los lugares donde se alojan las tensiones. Con una respiración profunda, saca de tu cuerpo estas sensaciones, y visualízalas en la pantalla de escaneado. Mantén ahora en la pantalla de escaneado todas las sensaciones registradas en tu cuerpo, a la vez. Imprime esta imagen de tu cuerpo realizando otra respiración profunda. Observa los puntos de tensión y relajación impresos. 
     Procede a escanear ahora las emociones que localizas en esos puntos de tensión y relajación de tu cuerpo. Da nombre a esas emociones y siéntelas.  
     Observa estas emociones en la pantalla, y dales el color que sientas. Haz una respiración  profunda, e imprime un mapa a color de las emociones que sientes en tu cuerpo. Observa la imagen a color de tus emociones impresas. 
     Por último, vamos a hacer un escaneado de los pensamientos que se hallan detrás de las emociones registradas. Haz una respiración profunda, e imprime el mapa de tus pensamientos actuales, asociados a estas emociones. Observa los pensamientos impresos. Observa, no juzgues, eso es lo que aparece en el escáner, no está bien ni mal, es lo que hay.

     Vuelve a llevar la atención al cuerpo a través de la respiración. Mueve lentamente manos y pies. Reconoce e integra todos estos niveles observados con cada respiración. Cuando lo sientas, abre suavemente los ojos.

      Al finalizar cada ejercicio, agradécete a ti mismo las posibilidades que te estás brindando.

     Como veis, se trata de ejercicios sencillos, para los que no hay que invertir mucho tiempo. Su aplicación es factible tanto en las aulas -con unos estupendos resultados comprobados de los que personalmente doy fe- como en las casas. Lo deseable es que se convierta en un hábito para que dichos resultados beneficiosos duren, sean cada vez mayores y se puedan transferir a cualquier ámbito de la vida.  
   
Si quieres encontrar más ejercicios como estos puedes seguir este enlace.

domingo, 14 de febrero de 2016

TRASTORNOS POR DÉFICIT DE ATENCIÓN (TDA/TDAH)

     Tanto en las aulas como en las familias tanto el Trastorno por Déficit de Atención como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad plantean un esfuerzo extra a la hora de ayudar a los alumnos e hijos a aprender y a comportarse. Para conocer la definición y las diferencias entre ambos podéis consultar este enlace.
     La buenísima noticia es la neuroplasticidad que Jesús Mª Nieto define como "capacidad del sistema nervioso para modificarse a sí mismo a consecuencia de su propia actividad". Según esto, todos nos podemos entrenar para cambiar nuestro cerebro, aunque conviene advertir que siempre dentro de unos límites.
     Hace tiempo que se viene arrastrando cierta polémica sobre la existencia de dicho trastorno y el aumento en el número de diagnósticos. Las investigaciones neurocientíficas han comprobado un funcionamiento distinto del cerebro con menor actividad en la parte responsable de la inhibición de los impulsos, entre otras cosas; por tanto, el trastorno es real.
     En segundo lugar, ¿es apropiado denominarlo "trastorno"? Si bien es cierto que ello genera ciertas connotaciones negativas que nos podíamos ahorrar, la comunidad científica ha optado por ese nombre lo cual solo significa que las personas tienen unos determinados síntomas con los que deben aprender a vivir y cuyos efectos pueden intentar paliar y mejorar -como todos, en realidad-. Podríamos prescindir del nombre y trabajar los síntomas.
     En tercer lugar, la medicación en estos casos puede llegar a ser necesaria, pero los neuropsicólogos recomiendan que sea utilizada solo en los casos en los que otros tratamientos no han surtido efecto por la profundidad del trastorno y ello debería suceder en pocos casos.
     Para hablar y enfrentarse con el TDA/TDAH conviene tener una serie de cuestiones en cuenta (información a partir de Pousada & Jayaro Neuroscience Institute que ofrece estos tratamientos a partir de las últimas investigaciones y técnicas desarrolladas al respecto):

  • Últimamente se han desarrollado pruebas sencillas y no invasivas para su detección como el Test de Variables de Atención (T.O.V.A).
  • La información que se maneje ha de ser fiable, ya que hay mucha que puede inducir a error. Asimismo, los profesionales con los que se contacte para tratar el problema deberían manejar las últimas técnicas para conseguir mejoras rápidamente:

    • BIOFEEDBACK y NEUROFEEDBACK son programas contrastados, no invasivos para el tratamiento de estos trastornos.
    • Se suele complementar con ejercicios de entrenamiento cognitivo que también tienen buenos resultados.

  • En las familias todos se pueden implicar para manejar el problema de manera óptima:

    • Mantener la calma.
    • Contribuir a la mejora de la autoestima: plantear metas realistas al niño; no castigar el error, sino ayudarlo a aprender de él; hacerle ver sus cualidades positivas y desarrollar sus talentos.
    • Motivar el aprendizaje del niño. Ello no tiene por qué significar un aprendizaje meramente académico, sino que este se puede complementar con aprendizajes informales que despiertan la curiosidad, a través de la experiencia y que se convierten en momentos de disfrute. (Si pinchas encontrarás ejemplos).
    • Tener una alimentación adecuada y una hidratación suficiente para el funcionamiento del cerebro.
    • Ayudar a mantener orden y planificación. Las rutinas dan seguridad a todos los niños, pero son especialmente necesarias para mejorar el día a día de los que padecen estos trastornos. Los calendarios anotados, planificaciones semanales, recordatorios son útiles en estos casos y más si se implica a los propios chicos en su confección.
    • Establecer momentos de descanso de las tareas y las obligaciones también es absolutamente necesario. Se planean pausas a cada rato de estudio aprovechado -hay que ser realista en el tiempo que significa ese "rato" según el tiempo que aguante concentrado, más vale poco tiempo aprovechado que mucho desperdiciado que, además, genera culpabilidad-.
    • Extinguir o reducir las conductas indeseadas con rapidez, mediante técnicas sencillas. Para la modificación de conducta es recomendable establecer límites cortos para prevenir una situación que se escape del control y buscar herramientas alternativas para evitar que se llegue a ello.
    • Centrarse en las conductas; cuando son negativas se corrige la conducta que se puede modificar. Para ello es preferible utilizar el verbo "estar" más que el verbo "ser" para referirse al niño.
    • Procurar no corregirlo en público.
    • Fomentar las habilidades sociales y no exponerlo a situaciones muy competitivas.

  • En clase:

    • Es deseable que el equipo docente esté informado de la situación y tenga unas pautas de actuación comunes. (Se puede seguir alguna guía o crear una propia junto con el departamento de orientación del centro)
    • Estar en contacto con las familias y trabajar conjuntamente.
    • Plantear la posibilidad de adaptar algunos materiales, tareas o exámenes.
    • Proporcionar y favorecer la asunción de técnicas de estudio y resolución de problemas de manera escalonada.
     Todos estas intervenciones seguro mejorarán el rendimiento y contribuirán al bienestar del niño y de todos los que lo rodean. La última cuestión, pero no menos importante, que me gustaría reseñar al respecto es la posibilidad de realizar ejercicios de atención o meditación cuya eficacia está científicamente probada. Me refiero a técnicas de Mindfulness, por ejemplo que se pueden realizar desde pequeños a través de juegos en los que se trabaja la atención y se consigue mejor capacidad de concentración, reducción del estrés y menor impulsividad.



Si te ha ayudado o te ha parecido interesante, comparte, por favor.
   

martes, 1 de diciembre de 2015

INTELIGENCIAS MÚLTIPLES. IMPLICACIONES EN LA EDUCACIÓN

     ¿Es el tema de las Inteligencias Múltiples una moda? ¿Tiene alguna utilidad en las aulas? ¿Y para los padres? ¿Qué hay que saber?
     Creemos que, como tantas otras aportaciones de la Psicología y la Neurociencia, es una teoría que merece la pena tener en cuenta. ¿Por qué? Porque, entre otras cosas, parte de la diferencia, que e intrínseca a cada persona; del respeto a esa diferencia; de la igualdad de consideración a cada persona diferente, y los resultados son la motivación y, por ende, el aprendizaje más efectivo
     ¿Cómo hacemos? Podemos empezar por entender a qué nos referimos cuando hablamos de Inteligencias Múltiples y seguir unas sencillas pautas lógicas.

DEFINICIÓN DE INTELIGENCIA PARA HOWARD GARDNER

     “Una inteligencia implica la habilidad necesaria para resolver problemas o para elaborar productos que son de importancia en un contexto cultural o en una comunidad determinada.”
     De ahí se deduce que “la competencia cognitiva del hombre queda mejor descrita en términos de un conjunto de habilidades, talentos o capacidades mentales que denominaremos «inteligencias»”. 

     “Todos los individuos normales poseen cada una de estas capacidades en un cierto grado; los individuos difieren en el grado de capacidad y en la naturaleza de la combinación de estas capacidades”.
     Así pues, cada ser es único y puede y debe desarrollar sus mejores talentos; pero también, determinar las debilidades nos puede ayudar a tomar medidas para compensarlas.
   

     INTELIGENCIAS:

1.      Inteligencia musical
2.      Inteligencia cinético-corporal
3.      Inteligencia lógico-matemática
4.      Inteligencia lingüística
5.      Inteligencia espacial
6.      Inteligencia interpersonal
7.      Inteligencia intrapersonal

     A las que se añade 

8. Inteligencia naturalista

IMPLICACIONES

*      Cada inteligencia es un potencial biológico en bruto.
*      Cada inteligencia puede subdividirse o puede ajustarse la lista si se describen capacidades que cumplan los requisitos para ser consideradas como tales.
*      Las inteligencias trabajan juntas para resolver problemas y para alcanzar diversos fines culturales: vocaciones, aficiones y similares. De hecho, algunas investigaciones (Proyecto Spectrum) demuestran que la ventaja de un individuo en un área se puede utilizar para mejorar los resultados en otra.
*      No todo el mundo tiene los mismos intereses ni aprende de la misma manera, por tanto:
o   Hay que individualizar la educación, lo que se enseña, puesto que en nuestros días nadie puede aprender todo lo que hay para aprender.
o   Lo que consideremos lo suficientemente importante para que lo aprenda todo el mundo, debe enseñarse de formas diversas para que llegue a todos.
*      La educación debería tener como objetivo desarrollar las inteligencias y ayudar a la gente a alcanzar los fines vocacionales y aficiones que se adecuen a su particular espectro de inteligencias.
*      El Proyecto Spectrum también ha demostrado que los niños muestran modos de trabajar positivos —motivado, confiado, concentrado— en sus áreas fuertes, mientras que los resultados flojos se caracterizan por modos del tipo “distraído”, “impulsivo” o “reticente”. 
*   Igualmente, ese Proyecto, hace ver que los niños con más puntos débiles muestran menos actitudes tentativas o experimentadoras.
* Al sentirse confiados en las tareas para las que tienen mejores aptitudes, los alumnos consiguen mejorar su autoestima y sentirse más motivados para seguir aprendiendo. Además, podemos mostrarles cómo utilizar esas aptitudes o la concentración que alcanzan en aquellas áreas en las que encuentren alguna dificultad.

Conozcamos a nuestros alumnos, a nuestros hijos y veamos cómo podemos ayudarles a encontrar su camino y a dar lo mejor de sí mismos.

domingo, 18 de octubre de 2015

PLANIFICACIÓN DEL ESTUDIO

     Si nuestros alumnos o hijos todavía no han confeccionado una planificación semanal para el curso, quizá ya va siendo hora de animarles a hacerlo. Ahora ya han empezado las extraescolares y ya van apareciendo los primeros parciales, controles, pruebas del trimestre que, a veces, les pillan despistados. Para evitar ir "apagando fuegos" es importante crear una buena planificación. 
     Los neurólogos (Tirapu et alii) consideran la planificación y organización de metas una de las ocho funciones ejecutivas básicas de nuestra mente. Para conseguir cualquier objetivo es fundamental tener una buena planificación. 
     VENTAJAS DE PLANIFICAR EL ESTUDIO:
  1. Se hacen explícitos los objetivos que se persiguen y se organizan, es decir, se prioriza.
  2. Se genera una rutina que aporta seguridad a los niños y adolescentes.
  3. La rutina crea hábito de estudio. Un hábito es una segunda naturaleza, por lo que las capacidades que un estudiante creía no poseer por sus características personales, se pueden adquirir a fuerza de empeñarse.
  4. Fomenta la responsabilidad y la autonomía.
  5. Cuando está bien planteada es motivadora porque no solo se reflejan en la planificación las actividades de estudio, sino también sus extraescolares o su tiempo de ocio dedicado a aquello que más les gusta. Saben que cuando acaben uno de los trabajos obligatorios-cumplan uno de sus objetivos- pueden dedicarse a lo que elijan.
  6. Plantearse objetivos y cumplirlos mejora la autoestima. Este hecho produce un efecto en espiral en el aprendizaje: cuanto más se aprende más crece la autoestima, cuanto más crece la autoestima más se aprende.
  7. Se convierten en observadores de su evolución -metacognición- y aprenden a organizarse en función de sus necesidades.
  8. Llevar al día el estudio reduce el estrés y evita bloqueos y conflictos.
  9. El estudiante se convierte en proactivo. Es capaz de anticipar los problemas que se le van a plantear y buscar soluciones.

     ¿Cómo podemos ayudar a que los estudiantes realicen una buena planificación?

  • La planificación debe ser personal e intransferible, con lo cual, cada estudiante debe realizar la suya, no la podemos hacer por ellos. Nosotros solo podemos animarlos a hacerla bien, explicarles sus ventajas, sentarnos con ellos y ayudarlos.
  • Para motivarlos a confeccionar su planificación y que no la vean como otra tarea aburrida podemos proponerles que elijan el formato que prefieran, el lugar donde la van a ubicar, si la van a adornar, si quieren que nuestra ayuda... 
  • Si ayudamos o supervisamos, no podemos intervenir demasiado puesto que ellos son los que tienen que planificarse y comprometerse con su organización y prioridades. Podemos hacer sugerencias de mejora pero han de saber que la última decisión es suya. Pueden hacer la planificación como quieran, pero han de cumplirla.
  • Se ha de tener en cuenta la edad del estudiante y el estilo de aprendizaje. Un niño de 7 años no se puede plantear pasarse cuatro horas seguidas estudiando al día, pero tampoco es realista que lo haga un estudiante de más edad con dificultades de atención, por ejemplo.
  • La planificación ha de ser flexible; si no funciona, se modifica.
  • También debe ser realista y reflejar, como ya hemos dicho, todas las tareas o actividades que no tengan que ver con el estudio propiamente dicho. Los objetivos de los estudiantes no son solamente aprobar una asignatura, sacar el curso o terminar una carrera, sino que tienen otras aficiones y facetas que han de cuidar porque les completan.
  • Si encuentran dificultades para plasmar una planificación a priori, les podemos sugerir que dejen un tiempo para "¿Qué he aprendido hoy?", "¿Qué tareas tengo que hacer?" y "¿Sobre qué me hablarán mañana?". Son espacios de tiempo básicos para repasar lo visto, hacer los ejercicios o trabajos que les han mandado en clase y hacerse una idea de lo que van a trabajar el día siguiente.
  • En cuanto a los formatos de planificación, algunos estudiantes prefieren confeccionar ellos mismos sus cuadrantes y decorarlos a su gusto, o no. 
      • Se puede utilizar un folio, papel cuadriculado, una cartulina o utilizar algún programa de ordenador.
      • Utilizar diferentes colores puede servir para distinguir actividades al primer golpe de vista.
      • También pueden optar por iconos que dibujen ellos mismos o que peguen.
      • Es interesante dejar espacio para imprevistos o colgar de la planificación un taco de notas autoadhesivas de colores para incluirlos.
      • Por supuesto, les podemos dar todo tipo de ideas que se nos ocurran como que escriban frases motivadoras o que copien citas que les gusten para aumentar el atractivo de la planificación.
      • Si el estudiante no tiene ganas de realizar este trabajo, puede comprar cuadrantes preparados o hacer una búsqueda simple en Internet e imprimirse la que más le convenga.

     Podéis tener una visión más general sobre la motivación para el estudio y el aprovechamiento del tiempo en una entrada anterior de este blog: "Así ayudamos a nuestros hijos a estudiar".
    Las posibilidades son múltiples. ¿Nos cuentas tus estrategias?

lunes, 12 de octubre de 2015

RESPONSABILIDAD

     El Diccionario de la RAE define a la persona responsable como aquella que "pone atención en lo que hace o decide". Todos los padres y docentes pretendemos conseguir que nuestros hijos y alumnos actúen de esa manera; sin embargo, a veces, no les damos ocasión y si se la damos y se equivocan o les sale mal aquello que emprendieron con responsabilidad, les reprochamos su fallo. Volvamos a la definición y observemos que no dice que aunque alguien ponga atención en lo que hace o decide, ello tenga que salir bien necesariamente. De hecho, cuando nosotros, los adultos, hacemos cosas con atención y decidimos previa reflexión, tampoco tenemos el éxito garantizado, también nos equivocamos. En esos momentos necesitamos más comprensión porque es más difícil de asumir un fallo cuando creemos que hemos hecho las cosas como debíamos y sentimos la tentación de no volver a esforzarnos.

     ¿Cuáles son las claves para que nuestros hijos y alumnos se comporten de forma responsable?

  • Autonomía. Si queremos que nuestros hijos hagan cosas por sí mismos, les tenemos que dejar hacerlas. Por supuesto, tendremos en cuenta su edad y sus capacidades. Podemos empezar con fomentar la responsabilidad con sus cosas (juguetes, material del colegio, ropa, habitación...) y hacerla extensiva a la colaboración en tareas en casa. Desde pequeños les podemos permitir que tomen pequeñas decisiones y asuman sus consecuencias naturales, así verán la importancia de prestar atención a lo que hacen y deciden. Serán responsables.
  • Confianza. Es absolutamente necesario que sepan que confiamos en ellos. Cuando les hemos explicado lo que está bien y lo que está mal es muy efectivo decirles que sabemos que elegirán correctamente porque son dignos de confianza, inteligentes y buenos. Así saben que eso es lo que esperamos de ellos y se esforzarán en seguir ese camino. Cuando fallen, les escucharemos, les explicaremos nuestro punto de vista, la necesidad de que asuman ellos las consecuencias de sus actos y nuestra confianza en que la próxima vez lo harán mejor, además de ofrecer nuestra ayuda si la necesitan. Confiarán en los adultos y en ellos mismos y serán responsables.
  • Apoyo. Nuestra presencia siempre es necesaria aunque les dejemos cierta soltura. Tanto para mayores como para pequeños es básico, también para su confianza y seguridad, saber que nosotros les apoyamos. Les explicaremos que el hecho de que les pongamos límites no significa que no los apoyemos, más bien al contrario, somos sus aliados. En la relación entre padres o docentes y niños o adolescentes, puede ocurrir que se tenga la sensación de estar compitiendo a ver quién puede más, hay que evitarla porque por no ceder pueden hacer algo que realmente no es lo que quieren hacer. Es mucho más eficaz la colaboración que el enfrentamiento. Y serán responsables.
  • Reflexión. Desde que son pequeños se puede fomentar la capacidad de reflexión a través de cuestiones. Podemos animar a que nos den ellos las soluciones a los problemas que se les presentan. Cuando se trata de ellos, sus límites, suele funcionar muy bien invitarlos a que se pongan en el lugar de quien sufre las consecuencias de lo que ellos han hecho mal (se puede utilizar un cuento o una anécdota); son frecuencia ellos son más duros que nosotros consigo mismos. Además, les enseñamos a ser empáticos y serán responsables.
  • Ejemplo. Ya hemos tratado en otra ocasión la importancia de ser un buen ejemplo para nuestros hijos o alumnos (puedes leer la entrada "Un buen ejemplo"). Ellos aprenden por imitación y muy pronto se dan cuenta de las contradicciones entre lo que les decimos y lo que nosotros hacemos. Les tenemos que explicar que no somos infalibles, pero que nos esforzamos cada día en hacer las cosas lo mejor que sabemos, que somos constantes, que asumimos las consecuencias de nuestros actos... Serán responsables.
  • Reconocimiento. La mejor manera de conseguir que nuestros hijos y alumnos repitan algo que han hecho bien es reconocérselo. En muchas ocasiones solo nos fijamos en las malas conductas, en aquello que queremos corregir. Si esa es la manera que tienen de llamar nuestra atención, repetirán las malas conductas. También los adolescentes necesitan que les alabemos y reconozcamos aquello que hacen bien, de manera que vean con claridad cuál es el camino que hay que seguir. Ellos y los que están alrededor deben tener claro que la manera de acercarse a nosotros y conseguir nuestra atención positiva es haciendo las cosas bien. Si sus buenos actos no tienen ningún reconocimiento, dejarán de hacerlos. Educaremos en positivo y serán responsables.
Areté Educación


     Espero que encontréis utilidad en estas palabras y no dejéis de comentarnos vuestra visión, experiencia o vuestras dudas.

viernes, 9 de octubre de 2015

APRENDER SIEMPRE

     ¡Feliz fin de semana a todos!
     Este es un fin de semana largo para nuestros niños y adolescentes. Algunas familias lo aprovecharán para hacer planes. ¿Por qué no integrar alguno que sea educativo? ¿Por qué no aprovechar para mostrar que lo educativo puede ser lo más divertido?
     Quizás alguno de vosotros, padres, estáis pensando en que pensar algo educativo para vuestros hijos implica un trabajo extra o que les va a parecer aburrido y no van a querer participar, pero creemos que más bien puede ser al contrario.
     Pensar actividades para los niños os puede ayudar a conectar con ellos, a tenerlos entretenidos, a divertiros con ellos y a descansar de vuestras preocupaciones. No tiene por qué ser nada complicado. Además, podéis conseguir motivarlos para sus estudios si les hacéis ver que siempre se está aprendiendo algo nuevo, que lo que les enseñan en el colegio está relacionado con la realidad, que satisface la curiosidad propia del ser humano, que ayuda a crecer personalmente y a alcanzar las metas que uno se proponga en la vida... En definitiva, conseguiréis que conecten lo que les enseñan en la escuela con lo cotidiano y, por tanto, que tengan mayor interés cuando vayan a clase y que el esfuerzo del estudio sea más gratificante.
     ¿Cómo hacemos? Ya hemos apuntado que no tiene por qué ser nada complicado. Veamos algunas ideas:
  • Si sabemos qué están trabajando en clase podemos intentar conectarlo con coherencia, pero siempre de manera divertida.
  • Si conocemos sus preferencias, podemos darles una sorpresa con una actividad que sepamos que les va a entusiasmar.
  • Tendremos en cuenta las edades de nuestros hijos para que de verdad se diviertan con lo que hagamos. De hecho, los más mayores se sentirán más implicados si toman parte en la decisión o si pueden realizarla por su cuenta.
  • Un paseo por el campo o por un parque puede ser una excusa para hacer un herbario, averiguar nombres de plantas y animales, descubrir las características del ecosistema, de los climas, hablar de ecología...
  • Ese viaje que tenéis planeado se puede conectar fácilmente con la geografía y, si hacéis alguna visita podéis leer con los chicos los folletos que cuenten la historia de un lugar y situarlos en la época.
  • Conocer personajes de los lugares que visitamos o de nuestra ciudad que sirvan de modelo a nuestros chicos también puede ser interesante. No solo hablo de estudiar la vida de un premio Nobel, sino de investigar a ese deportista, actor, pintor, músico, científico, médico... y ver cómo ha llegado a conseguir el éxito y la plenitud en su profesión con esfuerzo y tesón.
  • Visitar museos, buscar actividades dirigidas a la edad de nuestros pequeños puede ser muy enriquecedor.
  • Ir al teatro, al cine, a un concierto y comentar con ellos lo que hemos visto o escuchado.
  • Hacer deporte juntos: salir en bici, apuntarse a una carrera solidaria, montar un partido de fútbol familiar con miembros de distintas edades... Demostrar que el ejercicio físico tiene múltiples beneficios en cuerpo y mente.
  • Contar historias, inventarlas con ellos. Escribirlas, hacer un dibujo, un collage... Fomentaremos su creatividad y su gusto por la comunicación en distintos lenguajes.
  • Proponer investigaciones, retos, como si fueran juegos y acompañarlos demostrando nuestro interés y entusiasmo a partes iguales.
  • Planificar las tareas del fin de semana y preguntarles sus propuestas para su organización y realización hace que se responsabilicen, aprendan a solucionar problemas cotidianos y usen su creatividad en un sentido práctico.
  • Hacer manualidades que les sirvan para conseguir algo que quieren, hacer un regalo o para decorar un espacio propio. Invitar a que nos ayuden en una actividad de bricolaje.
  • Cocinar lo que va a comer la familia les convertirá en mejores comedores, les dará a conocer distintos ingredientes y técnicas de trabajo.
  • Contar a nuestros hijos nuestras propias experiencias, cómo aprendimos nosotros determinados conceptos, cuáles eran los libros que leímos en la escuela que realmente nos gustaron, cuáles leímos por nuestra cuenta y nos sorprendieron, qué películas nos ayudaron a entender un proceso histórico, cómo descubrimos nuestra vocación o por qué disfrutamos tanto con esa afición que tenemos. 
     Serán grandes momentos compartidos que contribuirán a crear vínculos fuertes con nuestros hijos a la vez que ellos,  no solo aprenden, sino que encuentran gusto por aprender y se motivan para otros momentos en los que el estudio les requiera un esfuerzo mayor.
     Conoceremos mejor a nuestros hijos y les podremos ayudar y acompañar durante su crecimiento de manera que potenciemos sus talentos y minimicemos el impacto de las debilidades.
     ¿Quieres compartir con nosotros lo que vais a hacer vosotros? ¿Nos cuentas qué tal te ha ido con alguna actividad con tus hijos?

jueves, 1 de octubre de 2015

UN BUEN EJEMPLO

     Hace tiempo leí en un periódico un artículo sobre educación -cuyo autor, desgraciadamente, no recuerdo- que me hizo reflexionar. El artículo venía a decir que en estas cuestiones, los agentes nos culpábamos unos a otros de las carencias de la educación en nuestro país y, de este modo, dejábamos de asumir nuestra parte de responsabilidad, cosa que, evidentemente, empeora la situación. La sociedad culpa a los profesores, a los padres y a la administración; los profesores a los padres, a la administración y a los alumnos; los padres a los profesores y a la administración; los alumnos a los profesores, a los padres y a la sociedad. 
     Educar es una tarea de todos, no olvidemos el dicho: 
para educar a un niño hace falta toda la tribu.
     Todos conformamos la sociedad en que vivimos, que elige a las personas que crean las leyes educativas y gestionan la administración. Todos acompañamos o somos padres y, unos cuantos, tenemos responsabilidades docentes directas. Todos hacemos cosas estupendas y todos nos equivocamos. Pero tenemos que reivindicar la consciencia y la coherencia en nuestros actos. 
     En una reciente ponencia del periodista Carles Capdevila, habla, entre otros y con su sentido del humor tan necesario y reconfortante, del sentido del deber. Es ese sentido el que nos hace ser un buen ejemplo.
     No se trata solo de los padres, que son una parte fundamental en la configuración de la personalidad de sus hijos, sino también del resto de la sociedad. Podemos hacer que los niños y adolescentes que están creciendo se empapen de los grandes valores que deseamos y buscamos para nuestra sociedad empezando, a veces, con acciones muy pequeñas.
     Y es que se me ha ocurrido escribir esta entrada por una de esas cosas maravillosas que ocurren en las aulas. Ayer por la mañana, al entrar en una de mis clases de 1º de ESO, me agaché a recoger un papel que había en el suelo. Acto seguido, uno de los alumnos de primera fila se apresuró a tirar a la papelera un pañuelo que había al lado de su mesa. Yo solo comenté "¡Ah! Ya veo que realmente os gusta estar en un aula limpia". Todos miraron a su alrededor y algunos recogieron los papelitos que quedaban -por supuesto, muchos comentaron que no eran suyos, a lo que respondí que más valor tenía así su acción-. No le di más importancia, de hecho, lo olvidé, hasta esta misma mañana. Nada más cruzar el umbral de la puerta, ilusionados, me han hecho notar lo limpia que tenían la clase. Me han sacado una gran sonrisa y los he felicitado encarecidamente para que el reconocimiento de su buena acción sirva de motivación para mantenerla.
     Sabemos que esto no siempre ocurre así y no tiene siempre por qué funcionar. Sin embargo, el ejemplo es un arma poderorísima que va calando de forma lenta pero segura. Cuáles son las claves para que funcione:
  • Explicar la acción que queremos que sea copiada solo si es necesario y solo en positivo, sin culpabilizar a quien todavía no ha adquirido el hábito y sin personalizar. Si alguien, especialmente los niños y los adolescentes, se sienten ridiculizados, conseguiremos el efecto contrario.
  • Repetir la acción correcta siempre. Si damos mensajes contradictorios, no surtirá ningún efecto y, además, seremos ejemplo de falta de coherencia.
  • Reconocer y recompensar a los que actúan bien y obviar las conductas erróneas o indiferentes. Algunos querrán llamar la atención por no hacer caso o por provocarnos. Llamar la atención es la meta, si lo consiguen con la "mala acción" no la modificarán.
   Todo esto no significa que no debamos decir cuando se actúa mal, o que no tengamos que aplicar otras acciones correctivas en ocasiones; no obstante, seguro que nos ayuda a todos mucho.
    Para enseñar hay que saber, para educar hay que ser.

viernes, 11 de septiembre de 2015

EDUCACIÓN INCLUSIVA

     Los docentes nos enfrentamos cada año al reto de recibir en nuestras aulas alumnos con necesidades muy diversas. A veces, lo percibimos como un problema, pero 

"atender y dar respuesta a cada alumno y alumna, este afán por respetar la diversidad, valorándola como la riqueza de nuestra aula y no como un problema, nos complica la vida a corto plazo, pero es la que le da sentido"
     Cada alumno es diferente y todos tienen sus necesidades aunque no sean denominados alumnos con necesidades educativas especiales (ACNEE o NEE). Y, además, tenemos la tarea de integrar a los que sí tienen alguna necesidad educativa especial.  En muchas ocasiones no hemos recibido la formación adecuada para atender a estos alumnos. Sin embargo, no hemos de menospreciar nuestra capacidad como educadores, debemos buscar alternativas.
     ¿Por dónde empezamos?
  1. Nos quitamos el miedo. Vamos a hacer un buen trabajo porque creemos que todos nuestros alumnos se van a beneficiar de la educación inclusiva. Va a ser un trabajo hermoso y el esfuerzo valdrá la pena. Es en el aula donde los alumnos van a aprender a entender y respetar la diversidad y el maestro va a ser un modelo y un mediador, pero también un aprendiz.
  2. Nos quitamos la presión. El docente no lo sabe todo. Buscaremos la información y los recursos que necesitemos a través de las instituciones, los padres y cualquier medio que esté a nuestro alcance. Aquí tenéis alguna propuesta, pero en Internet y en los departamentos de orientación de los centros os pueden guiar en el proceso de búsqueda y os pueden dar ideas interesantes
           Educación inclusiva
          15 recursos
          Guías

     Tenemos que ser conscientes de que la integración no consiste solo en la presencia del alumno en el aula. Para que haya verdadera integración es necesario que se produzca aprendizaje y participación.
     Habremos logrado nuestro propósito cuando los alumnos hayan alcanzado los objetivos que nos hemos propuesto para ellos y cuando ellos sean conscientes de sus avances y sus aprendizajes. Así se sentirán satisfechos y más motivados, y nosotros también.
     Será más fácil, de este modo, fomentar su participación en el aula, cosa que servirá de aprendizaje a todo el grupo. El respeto, la valoración positiva de la diferencia, la aceptación, la tolerancia y la solidaridad no serán solo conceptos, sino vivencias cotidianas.
     ¡Mucho ánimo!
      No dudes en contarnos tu experiencia. 

jueves, 10 de septiembre de 2015

ASÍ AYUDAMOS A NUESTROS HIJOS A ESTUDIAR

     Ahora que comienza el nuevo curso, los padres queremos contribuir al éxito de nuestros hijos en sus estudios. ¿Cómo lo podemos hacer? 
     Hay múltiples acciones que mejoran la motivación de los estudiantes y que podemos hacer desde casa. Proponemos algunas sencillas:
  • Cuidemos la alimentación de nuestros hijos para que tengan energía durante todo el día. Y no olvidemos que una buena hidratación es fundamental para afrontar el estudio.
  • Ayudémosles a centrarse en lo que están haciendo. Cuando estudien, que estudien. Expliquémosles que, si aprovechan bien el tiempo de trabajo en casa, después tendrán más tiempo de ocio. Fomentaremos este punto si les enseñamos y animamos a utilizar:
    • Técnicas de atención y concentración (mindfulness u otras técnicas de respiración, ejercicios cruzados de gimnasia cerebral...)
    • Planificación para el control de tiempos. Podemos animar a los más pequeños a sugerirnos a los padres qué cosas les gustaría hacer cuando acabaran sus tareas y realizarlas con ellos. Si no podemos cumplir algo el mismo día, pactamos previamente cuándo lo llevaremos a cabo, por ejemplo, el fin de semana o durante unas vacaciones más largas si ellos cumplen con sus responsabilidades. Los mayores pueden organizarse sus tiempos de trabajo y de ocio, mientras los padres simplemente supervisamos. Para fomentar su autonomía, pero manifestar nuestro interés, les preguntamos por su trabajo en el instituto o en el colegio, por las tareas que les quedan para casa, los trabajos que tienen que ir haciendo en qué consisten y cómo se sienten, y ofrecer nuestra ayuda si la necesitan.
    • Elección de un espacio de trabajo adecuado.
  • Contribuyamos a que creen un proyecto real y propio para el curso. Hagamos que se ilusionen con todo lo que van a aprender y que vean la utilidad de esos aprendizajes en su vida. Consigamos un seguimiento del proyecto para que mantengan la motivación durante la tarea hasta que finalice el curso y vean que sus propósitos se han cumplido. Los proyectos siempre se tendrán que basar en sus intereses personales por lo que se les pueden dar distintas formas para que sean más atractivos: historia del curso, diario, programa de entrenamiento, cuaderno de viaje, la fábrica de los conocimientos...
  • Hablémosles de la paciencia, de la constancia y del esfuerzo. De que no hay que tener miedo al fracaso y que hay que hacer las cosas, quizá más de una vez para que salgan bien. Se aprende de los errores, así que no les castiguemos por equivocarse, más bien animémosles a encontrar la enseñanza que deben sacar de dicha equivocación.
  • Contemos nuestras experiencias como estudiantes a nuestros hijos, no para que las copien, sino para que tengan ejemplos y sepan que nosotros también pasamos por lo mismo.
     Seguro que vosotros tenéis un montón de propuestas que podéis comentar aquí. 

¡FELIZ CURSO!

martes, 8 de septiembre de 2015

¡BIENVENIDO, CURSO!

     Oficialmente podemos dar la bienvenida al curso. Los profesores llevan unos días trabajando, los alumnos pequeños se acaban de incorporar y los mayores están a punto. Los padres no paran con los preparativos y las compras del inicio. Y todos nos preguntamos qué tal irá.
     Cada uno tiene sus inquietudes y expectativas y cada uno su parte de responsabilidad.
   ¿Qué valores podemos aplicar para que nuestros mejores deseos con respecto al curso que empieza se cumplan?

                                                 Ilusión
Responsabilidad
Alegría
Constancia
Paciencia
     
     Eso sí, siempre teniendo en cuenta que no somos perfectos, que en algún momento alguno de estos valores se pueden olvidar.
     No importa, porque podemos volver a empezar. Lo haremos lo mejor que podamos.
     Vamos a crear el curso que queremos tener. Hagamos que ocurra.
     ¡Feliz inicio!